La aparición de lagartijas en el interior de la casa, más precisamente en el jardín, es un fenómeno frecuente durante los meses de verano. Esto trasciende el simple encuentro biológico para convertirse en un mensaje espiritual. Lejos de ser una molestia, estos pequeños reptiles son considerados por el Feng Shui como aliados silenciosos que portan un simbolismo profundo de vitalidad y equilibrio para el entorno doméstico. A continuación, su significado.
Qué significa la presencia de una lagartija en el jardín, según el Feng Shu
Según la filosofía asiática de origen taoísta, la lagartija es un emblema de transformación y adaptabilidad. Al poseer la capacidad natural de mudar su piel y desplazarse con gran agilidad, su presencia se interpreta como un anuncio de procesos de renovación que ya están en marcha. Ver una en casa es una señal clara de que la energía vital circula de manera dinámica y no se encuentra estancada, permitiendo que los cambios positivos fluyan sin obstáculos.
Asimismo, el Feng Shui vincula a estos animales con la protección y la estabilidad. Suelen habitar espacios luminosos y bien ventilados, lo que refleja un hogar donde existe una sintonía saludable entre lo físico y lo energético. En lugar de representar un peligro, se consideran guardianas de la armonía, recordándonos que el espacio que habitamos es un refugio equilibrado donde la vida y la renovación prosperan naturalmente.
Por qué la presencia de lagartijas beneficia al ecosistema
Más allá de lo espiritual y del significado que le atribuye el Feng Shui, la presencia de lagartijas en casa también representa un beneficio al ecosistema. Estas se alimentan de insectos como los mosquitos, las arañas, las cucarachas y otros insectos similares, por lo que le pondrá fin a todas estas plagas.
A pesar de esto, si querés ahuyentar a las lagartijas de casa, es menester que sepas que la mejor manera de hacerlo es a través de métodos naturales, sin pesticidas ni venenos que perjudiquen al medioambiente. Entre las sugerencias principales se encuentra arrojar cáscaras de huevo molidas en el piso o colocar dientes de ajo en puntos estratégicos, también deberás cerrar puertas, ventanas y sellar pequeñas aberturas.






