Durante varias generaciones, la sociedad asumió que el cerebro trae una configuración biológica predeterminada para preferir una mano sobre la otra. Un estudio reciente publicado en una revista especializada desafía dicha creencia tan arraigada en la cultura general. La investigación señala que un niño no nace siendo zurdo o derecho por motivos neurológicos inalterables.
Científicos de la Universidad de California en Los Ángeles junto a la Universidad Johns Hopkins diseñaron un experimento muy particular para comprobar la teoría. Los expertos pidieron a un grupo de personas dibujar diferentes figuras geométricas usando un bolígrafo atado al codo. La prueba buscaba evaluar el comportamiento motor humano ante un desafío motriz novedoso carente de entrenamiento previo.
Un estudio con herramientas desconocidas
El equipo de investigación midió los trazos resultantes mediante un sofisticado sistema de seguimiento tridimensional. Los resultados comprobaron que la extremidad dominante mostraba exactamente la misma torpeza inicial que el brazo contrario.
Todo el conjunto de participantes mejoró a un ritmo idéntico cuando comenzaron a ensayar la tarea motora repetidas veces a lo largo de varios días. La ciencia médica cuenta ahora con evidencia sólida sobre la capacidad del cerebro para aprender acciones complejas desde cero.
Los especialistas concluyeron que la enorme superioridad de una extremidad humana proviene simplemente de miles de horas de práctica acumuladas desde la infancia temprana.
El uso constante de objetos cotidianos refuerza fuertemente los circuitos neuronales encargados del movimiento fino. La habilidad superior surge del entrenamiento continuo con utensilios específicos durante años de repetición constante.
Beneficios médicos
Los descubrimientos obtenidos modifican la visión actual sobre la rehabilitación temprana en pacientes afectados por lesiones cerebrales severas. Los programas enfocados en recuperación física pondrán mayor peso en la repetición incesante de movimientos clave.
Las metodologías clínicas evitarán compensar supuestos déficits estructurales iniciales para centrarse completamente en reeducar los miembros afectados mediante prácticas intensivas.
El trabajo de laboratorio aporta conocimiento sumamente valioso para derribar mitos populares relacionados con las diferencias cognitivas entre personas con distintas lateralidades. Aún queda por averiguar si un patrón de aprendizaje similar rige los movimientos corporales vinculados con la fuerza bruta.





