Juan Ferrario, científico del Conicet
Un trabajo publicado esta semana en la revista especializada Movement Disorders, realizado por investigadores del Conicet, parece robustecer la hipótesis de que la yerba mate (Ilex paraguariensis) podría tener efectos benéficos en relación al desarrollo y la progresión del Parkinson.
Prolonga la vida de las neuronas
El trabajo dirigido por Juan Ferrario, investigador adjunto del Consejo en el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEN, UBA), mostró que la yerba mate tiene la propiedad de prolongar la vida de las neuronas dopaminérgicas en cultivo.
“Las neuronas dopaminérgicas, relacionadas con control de la locomoción, además de ser las primeras en verse afectadas en los pacientes con Parkinson, son también las que mueren con mayor rapidez en las condiciones de cultivo que nosotros realizamos –entre los 10 y los 15 días-, justamente, por ser más proclives a sufrir daño celular. Nosotros testeamos el efecto de administrar un extracto de yerba mate sobre dicho modelo de neuronas dopaminérgicas en cultivo y vimos que el mate tiene un efecto neuroprotector poderoso –incluso mayor al de otros neuroprotectores conocidos como el Trolox- que enlentece el momento su muerte.”, explica Ferrario.
“Pudimos establecer que dos de los compuestos principales de la yerba mate, la teobromina y el ácido clorogénico, individualmente también actuaban como neuroprotectores, aunque en ambos casos su efecto protector fue ligeramente más bajo que el del extracto de yerba mate en su conjunto” “Pudimos establecer que dos de los compuestos principales de la yerba mate, la teobromina y el ácido clorogénico, individualmente también actuaban como neuroprotectores, aunque en ambos casos su efecto protector fue ligeramente más bajo que el del extracto de yerba mate en su conjunto”