Original proyecto educativo

Estudiantes de Secundaria fundaron un Club Aeroespacial abierto a la comunidad

Alumnos de la Escuela Técnica de la Universidad de Mendoza (ETec UM) buscan promover el estudio, desarrollo, progreso y divulgación de las ciencias y tecnologías aeroespaciales

Jóvenes estudiantes de Secundaria fundaron un Club Aeroespacial, motivados por diferentes experiencias que desarrollaron durante el año, como la creación de un satélite de pequeñas dimensiones para medir las condiciones ambientales de las nubes y así contribuir a la lucha antigranizo.

Con este Club Aeroespacial, los alumnos de la Escuela Técnica de la Universidad de Mendoza (ETec UM) se proponen fomentar el estudio, desarrollo, progreso y divulgación de las ciencias y tecnologías aeroespaciales desde nuestra provincia. Y, por supuesto, está abierto a toda la comunidad, sea de nivel secundario como universitario o simplemente aficionados en la temática aeroespacial.

Se trata de unos 30 adolescentes de la ETec que, estimulados por sus docentes, vivieron un intenso año de experiencias en materia aeroespacial. La participación en el 12° Congreso Argentino de Tecnología Espacial (CATE 2023) y el concurso CANSAT Argentina 2023 fueron los incentivos principales para que fundaran este original club.

Los chicos del club aeroespacial

Joaquín Loberza (15), Mercedes Marón (15), Jerónimo Martínez (17), Augusto Massut Aznar (18), Sofía Rojas (15) y Nahuel Quiroga (18) son los fundadores del Club Aeroespacial, una asociación que pretende aglutinar a quienes se apasionen por temáticas aeroespaciales, telecomunicaciones, innovaciones tecnológicas y áreas afines a través de trabajos de investigación; elaboración de proyectos; realización de entrevistas; presentación de trabajos en ferias; congresos; organización de cursos, charlas, conferencias, proyecciones y exposiciones.

Esa curiosidad de los chicos los llevó este año, por ejemplo, a diseñar un satélite del tamaño de una lata para medir factores ambientales de las nubes y contribuir así a la lucha antigranizo.

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Los alumnos de la ETec crearon el CANSAT Star Cuyo, un satélite de pequeñas dimensiones para medir factores climáticos de las nubes.

Los alumnos de la ETec crearon el CANSAT Star Cuyo, un satélite de pequeñas dimensiones para medir factores climáticos de las nubes.

A lo largo del año, estos alumnos han participado en actividades aeroespaciales multidisciplinarias como el 12° Congreso Argentino de Tecnología Espacial (CATE 2023), el proyecto CANSAT Argentina 2023, la charla interactiva de eyecciones coronales, el concurso internacional Space Apps Challenge (propuesto por la NASA, llevado a cabo en Mendoza por la Mars Society Argentina), el proyecto GLOBE organizado por la NASA y el Primer Encuentro Provincial Científico y de Enseñanza de las Ciencias Naturales y Exactas.

Estas actividades los motivaron a fundar -el 7 de noviembre pasado- el Club Aeroespacial, con sede en la ETec, escuela secundaria perteneciente a la Universidad de Mendoza e inaugurada hace siete años. Mediante este club, los estudiantes buscan motivar a personas de cualquier edad a participar en proyectos relativos al campo espacial, con el objetivo de fomentar el conocimiento y desarrollo del ambiente aeroespacial.

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Un club con visión de futuro

Las investigaciones y desarrollos aeroespaciales son considerados en la actualidad la Quinta Revolución Industrial, cuyo ámbito es el espacio, y está ocurriendo ahora mismo en el mundo con un potencial ilimitado donde Argentina es parte de esta revolución. Tal es así que nuestro país es uno de los pocos del mundo en construir sus propios satélites.

Entonces, ¿por qué no pensar en una asociación de jóvenes talentos para convocarlos bajo un mismo propósito de investigación y desarrollo científico? El Club Aeroespacial viene a ocupar ese lugar.

Tiene su estatuto y los fundadores asumen cargos para la metodología de trabajo y su funcionamiento: Sofía Rojas (directora de Ética y Calificación), Jerónimo Martínez (director de Acciones y Relaciones Aeroespaciales), Joaquín Loberza (vicepresidente), Nahuel Quiroga (presidente), Mercedes Marón (directora administrativa) y Augusto Massut Aznar (director de Prensa).

Quienes deseen formar parte del club, pueden visitar la cuenta del Club Aeroespacial en Instagram (@el_club_aeroespacial) y ponerse en contacto con la organización. Serán entrevistados por Sofía Rojas con el propósito de orientar las inquietudes de cada socio para organizar grupos de estudio y trabajo.

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Estudiantes de 1° a 6° año de la Secundaria integran el Club Aeroespacial. Y quieren abrirlo a toda la comunidad.

Estudiantes de 1° a 6° año de la Secundaria integran el Club Aeroespacial. Y quieren abrirlo a toda la comunidad.

“Queremos compartir el conocimiento a cualquier persona interesada en el espacio o ramas afines, sin generar límites de edad”, afirma la joven Mercedes Marón, directora administrativa del Club Aeroespacial e hija de un especialista en cuestiones aeronáuticas, Gustavo Marón.

“Uno de los objetivos de este club es reunir a personas que quieran participar en el ambiente espacial, pero no sepan cómo; queremos encontrar a esos talentos y agruparlos para generar proyectos y demás actividades con el fin de conocer con más detalle las temáticas aeroespaciales", completa Mercedes.

Mientras que su compañero de club, Jerónimo Martínez, aporta: “De chico, ¿quién no soñó con ser astronauta? Con todas estas experiencias nos dimos cuenta de que no es algo tan lejano e inalcanzable el tema aeroespacial. Vimos que éramos pequeños grupos desperdigados que compartíamos las mismas ganas y entonces por qué no crear un club aeroespacial y unirnos para trabajar juntos”.

Un “despegue” auspicioso

El 12° Congreso Argentino de Tecnología Espacial (CATE 2023), que se desarrolló por primera vez en Mendoza a principios de año y fue precisamente en las instalaciones de la Universidad de Mendoza, se convirtió en el impulsor para una serie de proyectos e investigaciones académicas de estos estudiantes de secundaria.

Bruno Levatino y Mercedes Marón de segundo año; Sofía Rojas, Joaquín Loberza y Alejo Spagna de tercer año de informática y electrónica; Augusto Massut y Jerónimo Martínez de quinto año de electrónica, y Nahuel Quiroga y Nicolás Pérez de sexto año de informática y electrónica asistieron coordinados por los docentes Luis Arce, Luis Cuesta, Mario Papetti, Gema Pont y Francisco Rojas. Este congreso abarcó 150 expositores de alto nivel académico de diferentes lugares del mundo como Alemania, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Japón.

Especialmente, la “profe” de Geografía del colegio, Gema Pont, fue quien acompañó desde el minuto cero a sus estudiantes, considerando el potencial que tiene la juventud de su comunidad académica para dar en el avance de la tecnología aeroespacial.

“Se está construyendo una familia de cohetes para colocar en el espacio cargas cada vez más pesadas y tenemos un centro espacial en Córdoba y dos antenas gigantes de espacio profundo, una de ellas en Mendoza. Por ello nuestra institución no puede quedar ajena a este gran avance tecnológico que se está produciendo en nuestro país y buscamos generar proyectos interdisciplinarios que promuevan desarrollos aeroespaciales”, explica la docente.

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Gema Pont es profesora de Geografía y acompaña esta original iniciativa de sus alumnos.

Gema Pont es profesora de Geografía y acompaña esta original iniciativa de sus alumnos.

Y el estudiante Jerónimo Martínez lo confirma: “El CATE 2023 fue el despegue, digamos, nuestra primera actividad fuerte y una de nuestras primeras capacitaciones en lo aeroespacial”.

Su compañero, Nahuel Quiroga, destaca: “Armar este club aeroespacial surgió debido a todos los proyectos que teníamos para desarrollar y al encontrarnos con muchos estudiantes interesados; pero fue fundamental tener una institución al lado que nos acompañe e incentive, los profesores son quienes nos estimularon para llegar a concretarlo”.

Todas las reuniones de trabajo y desarrollo de proyectos del club se realizan, claro está, fuera del horario escolar. Y son las familias de los alumnos quienes colaborar prestando sus hogares y apoyando las reuniones de los equipos para que avancen en sus iniciativas espaciales.

Un pequeño satélite para un gran propósito ambiental

Luego del CATE 2023 vino el CANSAT Argentina, concurso desarrollado sobre la base de un concurso internacional impulsado por la NASA (National Aeronautics and Space Administration, Estados Unidos) y la ESA (European Space Agency, Europa) que acerca a estudiantes de secundaria a construir una carga útil, cuyo tamaño no supere al de una lata de gaseosa y cuyo peso no sea mayor a 240 gramos; para lanzarla en un cohete hasta una altitud aproximada de un kilómetro. De allí, el término CAN (lata) y SAT (satélite), por sus siglas en inglés.

Este concurso -que tuvo a casi unos 500 equipos de todo el país y sólo 30 llegaron a las instancias finales- propuso dos misiones: una que surgió de la organización, que consiste en la toma de datos atmosféricos básicos como temperatura, presión atmosférica, entre otros, para transmitirlos a una estación terrenal; y una misión secundaria propuesta por los estudiantes para análisis de características ambientales locales. Por la ETec se presentaron cuatro equipos de estudiantes de 1° a 6° año, y aunque ninguno resultó finalista, diseñaron su pequeño satélite y lograron lanzarlo con éxito al espacio.

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El club tiene su estatuto y los fundadores ocupan cargos para el correcto funcionamiento de la asociación.

El club tiene su estatuto y los fundadores ocupan cargos para el correcto funcionamiento de la asociación.

La misión secundaria del satélite CANSAT Star Cuyo -tal como lo bautizaron los chicos- es medir las condiciones ambientales que se dan en las proximidades de las nubes de tormentas severas y de este modo conocerlas con más detalle contribuyendo a su pronóstico y prevención por parte del sistema antigranizo de Mendoza.

Nuestro objetivo con el CANSAT Star Cuyo es analizar con mayor precisión las características de las nubes de tormenta a mayor altitud de la que alcanzan los aviones de la Lucha Antigranizo o cualquier otro sensor aerotransportado”, describe el satélite creado Mercedes Marón. De este modo, explica la joven, “podría aportar información de manera integrada a esas redes para conocer con más precisión o exactitud el comportamiento de las tormentas y así poder prevenir sus consecuencias dañinas a lo largo de su desplazamiento”.

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Un año colmado de experiencias aeroespaciales, que incluyeron vuelos, entrevistas con expertos y prácticas en laboratorio, vivieron los adolescentes.

Un año colmado de experiencias aeroespaciales, que incluyeron vuelos, entrevistas con expertos y prácticas en laboratorio, vivieron los adolescentes.

La idea es que esta misión del satélite mendocino se complemente con el proyecto Global Learning and Observations to Benefit the Environment (GLOBE) de análisis de nubes administrado por la NASA; por lo que ayudaría a varios países de diferentes lugares del mundo a conocer las condiciones de las nubes que se forman en la región de Cuyo.

Los protocolos GLOBE pueden ser aplicados para llevar adelante los proyectos escolares que estudian fenómenos naturales relacionados con problemáticas ambientales regionales y globales. Los tópicos ambientales pueden trabajarse de forma transversal en diferentes materias escolares desde diferentes perspectivas, generando ambientes de debates, reflexión y nuevos aprendizajes. Y bajo estos parámetros se basaron los estudiantes mendocinos a la hora de diseñar el CANSAT Star Cuyo.

“Diseñamos para el satélite un sensor infrarrojo que tira varios lasers al espectro y, dependiendo lo que se demore en chocar con la nube, se mide la condensación de esa nube, los vientos que la abarcan y el agua que contiene se concluye la formación o no del granizo”, detalla Jerónimo Martínez, a lo que Sofía Rojas completa: “Sería hacer un mapeo de las nubes que aporte datos, información, al sistema de antigranizo de la provincia”.

El mayor aprendizaje: trabajo en equipo y distribución de roles

La experiencia dejó en los adolescentes un gran aporte de conocimientos sobre el tema aeroespacial; y además permitió afianzar la capacidad de trabajar con el desafío de un tiempo acotado para presentar el proyecto. “Se establecieron roles y etapas de trabajo colaborativo para lograr el objetivo final, consiguiendo nuevas amistades al interactuar con grupos de diferentes edades. Cada rol fue asignado de acuerdo a las habilidades de cada integrante del equipo”, destaca la docente Gema Pont.

Y afirma que “se los motivó a conocer nuevos contenidos no adquiridos aún en su currícula educativa, desarrollando la capacidad de búsqueda de información autónoma y la autoevaluación permanente”. De este modo, a través de la prueba y error, se fue afianzando su autonomía educativa y fomentando el desafío constante en estos estudiantes que contagian su pasión por la temática aeroespacial y, en su mayoría, sueñan con ser ingenieros para dedicarse a lo que hoy ellos llaman “una odisea tecnológica de revolución espacial”.

“Con el club queremos formar una comunidad para desarrollar diversos proyectos aeroespaciales, de acuerdo al interés de los socios; hasta podemos desarrollar varios proyectos a la par”, dice Sofía Rojas.

Y ejemplifica que “cuando estábamos creando el CANSAT Star Cuyo, chicos de otras escuelas se enteraron y querían participar”.

La idea del Club Aeroespacial, entonces, es visibilizar la temática y divulgar sus oportunidades de desarrollo y su alcance tecnológico, a partir de la escuela secundaria y desde Mendoza. “No hace falta irse del país para dedicarse a esto, no es algo de otro planeta o que sólo puedas hacerlo en la NASA”, concluye Nahuel Quiroga, quien el año que viene ingresará a la carrera de Ingeniería en Informática, pero sin abandonar el club.

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