Se ha comprobado que un buen descanso, sumado a una buena alimentación pueden estimular y mejorar la salud del cerebro. Ahora se ha descubierto que viajar puede causar muchos beneficios para este órgano.
Lanzarse a la aventura de andar por el mundo estimula notablemente este órgano, aunque sea un viaje de fin de semana, o un viaje diario.
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¿Qué le ocurre al cerebro cuando viajas?
Se ha comprobado científicamente que enfrentarse y conocer nuevos lugares, sensaciones, olores, sonidos o sabores hace que obliguemos a nuestro cerebro a usar todas sus capacidades, manteniéndolo activo y sano.
“Mark Twain, en el siglo XIX, describió con increíble precisión aquello que los neurocientíficos del siglo XXI han podido demostrar en sus laboratorios: viajar es un ejercicio que desarrolla potencialidades neurocognitivas y que transforma nuestra forma de ver y sentir las cosas. Viajar modifica nuestro cerebro”, asegura el doctor Eduardo Silvestre, médico pediatra, (M.N. 57.969) miembro del Consejo Directivo del Hospital Garrahan y magíster en Psiconeuroinmunología (PNIE) de la Universidad Favaloro.
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“Todo aquel que haya viajado, sobre todo a países con culturas diferentes, ha experimentado esa sensación de cambio casi inconsciente que nos hace replantearnos las cosas y verlas de una manera distinta”, agregó el doctor Silvestre.
Viajar impacta en el cerebro fuertemente. Esto quiere decir que la experiencia va a quedar grabada en nuestra corteza cerebral y producirá un aumento de la interconectividad sináptica producto de la motivación y de la transformación.
Además, viajar libera diferentes sustancias en el sistema nervioso, como las endorfinas y los factores de crecimiento nervioso, que son facilitadores de una mayor conexión entre las neuronas y de generación de nuevas células nerviosas.
Estimular el cerebro con viajes y experiencias nuevas es vital para potenciar la plasticidad neuronal. Además, hablar en el idioma del lugar que visitamos, ya que esto también tiene un efecto transformador en el cerebro.






