En el noroeste de Estados Unidos, un río que durante más de un siglo había estado cautivo de la ingeniería humana ha comenzado a borrarse de la memoria como una roca arrollada por la corriente. El objetivo de eliminar estas represas, luego de un siglo, es que peces, como el salmón, vuelvan a habitar este cuerpo de agua.
Estados Unidos revive un río volando por los aires 4 presas: la mayor eliminación de la historia luego de un siglo
Este río es más que una obra de ingeniería revertida. Es un símbolo de que la demolición de barreras puede ser un acto tan poderoso como la construcción para restaurar el hábita de los peces
Se trata del río Klamath, un cauce que cruza Oregón y California y que durante generaciones fue símbolo de abundancia natural hasta que, entre 1918 y 1962, cuatro presas hidroeléctricas detuvieron su flujo, transformando su ecología y bloqueando el paso de especies clave como el salmón.
Estados Unidos revive un río volando por los aires 4 presas: la mayor eliminación de la historia luego de un siglo
Lo que sucedió en este río no es una reconstrucción cualquiera. Es la mayor eliminación de presas en la historia de Estados Unidos, un proyecto monumental impulsado por comunidades indígenas, científicos ambientales y grupos locales que lucharon durante décadas para devolverle al Klamath su condición natural.
A finales de la déca de da2020, las estructuras que habían contenido el agua durante más de cien años comenzaron a desaparecer una por una. Equipos de ingeniería retiraron las viejas represas, Copco No. 2, Copco No. 1, J.C. Boyle y Iron Gate, liberando gradualmente el curso del río. Esta obra gigantesca no solo eliminó barreras físicas, abró cientos de kilómetros de hábitat para peces migratorios, permitiendo que el agua volviera a fluir de forma libre como lo hizo antes de la era industrial.
¿Cuándo se vieron los beneficios en este río?
Los beneficios fueron casi inmediatos. En tan solo diez días después de la culminación de los trabajos en el sitio de Iron Gate, miles de salmones Chinook se aventuraron río arriba hacia zonas de desove que no habían visto en generaciones, un signo inequívoco de que el ecosistema , tan fragmentado por décadas de represamiento, estaba despertando de su letargo.
Un año después de la eliminación de las presas, científicos que monitorean la cuenca notaron signos claros de recuperación ecológica. La temperatura del agua bajó, los marcadores tóxicos regresaron a niveles saludables, y la vida silvestre, incluida la nutria, el castor y el águila calva, comenzó a reclamar su espacio a lo largo de las orillas.





