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Estados Unidos pone en la mira un río de Argentina y desafía a China con la firma de un acuerdo vital

Estados Unidos firma un acuerdo técnico clave para la Hidrovía Paraná-Paraguay, generando tensión con China.

La creciente disputa entre Estados Unidos y China por la influencia en América Latina sumó un nuevo capítulo en Argentina. Esta vez, el foco está puesto en uno de los ríos más estratégicos del país, clave para el comercio exterior y la salida de exportaciones agroindustriales.

Estados Unidos busca fortalecer su presencia en una región donde Beijing ha ganado terreno durante las últimas décadas. El movimiento no pasa desapercibido, detrás de cada convenio se juega una competencia global que también impacta en la economía y la política argentina.

Río Paraná

Estados Unidos pone en la mira un río de Argentina y desafía a China con la firma de un acuerdo vital

Estados Unidos avanzó sobre uno de los corredores comerciales más importantes de Sudamérica mediante un acuerdo de cooperación técnica para la Hidrovía Paraná-Paraguay. El convenio, firmado con organismos argentinos, contempla asistencia en materia de puertos, navegación y gestión fluvial para este río icónico de la región.

Aunque presentado como una iniciativa de intercambio de conocimientos, el movimiento es leído como parte de la creciente disputa geopolítica. La Hidrovía Paraná-Paraguay es la ruta por donde sale cerca del 80% de las exportaciones argentinas de granos, aceites y subproductos. Quien tenga influencia sobre su gestión posee acceso privilegiado a información logística, planificación de infraestructura y definición de estándares operativos.

Río Paraná (1)

¿Por qué Estados Unidos tiene la vista sobre este río?

El verdadero movimiento ocurrió en 2026. El Gobierno avanzó con la licitación que definirá quién administrará durante los próximos 25 años la Hidrovía Paraná-Paraguay. La disputa trascendió lo económico cuando surgieron denuncias sobre posibles vínculos chinos en algunas de las ofertas presentadas, mientras Estados Unidos seguía de cerca el proceso y respaldaba una mayor presencia occidental en una infraestructura considerada estratégica.

La concesión del río Paraná fue adjudicada a la empresa belga Jan De Nul, que se impuso sobre DEME en la etapa final de la licitación. Jan De Nul ya tenía una larga experiencia en la hidrovía, ya que participó en su operación durante décadas y continuó realizando trabajos de dragado tras el vencimiento de la concesión original. La firma opera en la vía navegable desde los años 90 y volvió a quedarse con el contrato en una licitación que estuvo rodeada de cuestionamientos políticos, denuncias de irregularidades y acusaciones cruzadas sobre la influencia de China en el proceso.

El acuerdo fue firmado en marzo de 2024 entre la entonces Administración General de Puertos (AGP) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (US Army Corps of Engineers - USACE). Oficialmente, se trata de un convenio de cooperación técnica para intercambiar conocimientos sobre dragado, mantenimiento de canales, infraestructura portuaria, navegación, manejo de inundaciones y administración de vías fluviales.

La participación de un organismo militar extranjero en la planificación de la principal vía de exportación argentina le otorga a Washington una posición privilegiada para conocer información estratégica sobre el comercio, la infraestructura y la logística del país. No se trata de control directo del Paraná, sino de capacidad de influencia y acceso.