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España soltó 2.000 kilos cangrejos americanos en un río para una industria millonaria y 50 años después no pueden controlarlos

La introducción de cangrejos americanos en los ríos de España hace medio siglo generó una invasión biológica que devastó el ecosistema local

Hace 50 años, España tomó una decisión que parecía prometedora, pero terminó convirtiéndose en un gran problema ambiental. La introducción de dos toneladas de cangrejo rojo americano en los ríos desencadenó una invasión biológica imposible de erradicar.

Todo comenzó en la primavera de 1974, cuando el ganadero Andrés Bores Saavedra importó cerca de 2.000 kilos de esta especie desde Luisiana, Estados Unidos. El objetivo era criarla en estanques cercanos a La Puebla del Río para impulsar la acuicultura y abrir un nuevo mercado gastronómico.

España querían crear un negocio con un cangrejo americano y 50 años después destruyó uno de los humedales más importantes

Sin embargo, los cangrejos escaparon de los criaderos y encontraron en la cuenca del río Guadalquivir un ambiente ideal para expandirse. Su éxito fue inmediato. El cangrejo rojo puede desplazarse por tierra, cavar galerías de más de un metro de profundidad y sobrevivir durante meses enterrado en el barro cuando las lagunas se secan.

Además, cada hembra puede poner hasta 500 huevos y la especie prácticamente no tenía depredadores naturales en la región. Las inundaciones terminaron de hacer el resto. En pocos años había colonizado arrozales, canales de riego y los humedales del Parque Nacional de Doñana.

Parecía un negocio perfecto: soltaron miles de cangrejos y hoy dominan un río entero

Las consecuencias fueron devastadoras para el ecosistema de España. Los animales llegaron portando el hongo Aphanomyces astaci, responsable de la peste del cangrejo, una enfermedad que acabó con gran parte de las poblaciones del cangrejo autóctono de pinzas blancas (Austropotamobius pallipes). Al mismo tiempo, consumieron gran cantidad de vegetación acuática, redujeron el alimento disponible para peces y anfibios y alteraron el equilibrio del humedal.

El impacto no terminó allí. Al remover constantemente el fondo de lagunas y ríos mientras se alimentan, estos crustáceos enturbian el agua e impiden que la luz llegue a las plantas sumergidas, afectando la fotosíntesis y favoreciendo la proliferación de algas. Sus madrigueras también debilitan los diques de los arrozales, provocando pérdidas de agua y daños en la infraestructura agrícola. Durante los primeros años de la invasión, numerosos productores reportaron importantes pérdidas económicas por el deterioro de los cultivos.

Con el paso del tiempo, la historia dio un giro inesperado. Varias especies comenzaron a aprovechar la abundancia del cangrejo rojo como alimento, entre ellas la garza real, la cigüeña blanca, la espátula común, la nutria europea e incluso el lince ibérico. Paralelamente, Isla Mayor, en la provincia de Sevilla, se convirtió en el principal centro europeo de captura y procesamiento de esta especie. Actualmente, miles de toneladas se exportan cada año, especialmente a Suecia y Finlandia, donde forman parte de las tradicionales fiestas del cangrejo.

Esa dependencia económica generó un fuerte conflicto en 2016, cuando el Tribunal Supremo incorporó al cangrejo rojo al Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, restringiendo su comercialización. La presión de productores y trabajadores llevó posteriormente a modificar la legislación para permitir su captura y procesamiento bajo estrictos controles, siempre que los ejemplares vivos no pudieran volver al medio natural.

En pocas palabras

  • Invasión biológica: La introducción de cangrejos rojos americanos en ríos españoles hace 50 años devastó el ecosistema local.
  • Impacto ambiental: El cangrejo americano porta una enfermedad que aniquiló al cangrejo autóctono y altera humedales.
  • Negocio y conflicto: La especie, antes vista como negocio, hoy enfrenta restricciones de comercialización por ser invasora.
Resumen generado por Thinkindot AI

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