Historias de vida

Es mendocina, tiene cáncer y decidió sortear su moto para poder seguir peleando

Con 30 años, una hija de 5 y un diagnóstico que le cambió la vida y tomó una decisión dolorosa: sortear su moto para sostener los gastos y seguir adelante

“No me siento cómoda pidiendo dinero”, dice. Y en esa frase, más que una explicación, hay una forma de pararse frente a la vida, incluso en medio de la adversidad. Laura Magallanes tiene 30 años, trabaja en una fábrica en San Rafael y en enero de este año recibió un diagnóstico que lo cambió todo: cáncer de mama. Desde entonces, su rutina, su cuerpo y su día a día dejaron de ser los mismos.

“Me cambió la vida por completo”, resume.

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Se sortea el 17 y el valor del número es de 6.500 pesos.

Se sortea el 17 y el valor del número es de 6.500 pesos.

El impacto no fue solo físico. También emocional. Y, sobre todo, cotidiano. Porque además de enfrentar el tratamiento, Laura es mamá de una nena de 5 años. Y ahí aparece una de las partes más difíciles de atravesar.

“Lo más duro es no tener energía ni siquiera para poder jugar con ella”, cuenta. A veces, ni eso. A veces, apenas alcanza para transitar el día.

El cansancio por la quimioterapia y la necesidad de vender su moto

Hace pocos días recibió quimioterapia. El cuerpo lo siente. El cansancio se acumula. Y, sin embargo, la vida sigue: su hija se enferma, la necesita, la busca. Y Laura hace lo que puede, como puede.

“Mi pareja me ayuda mucho, pero ella me necesita a mí”, dice. En medio de ese escenario aparece otra preocupación: la económica. Porque al no poder trabajar, los ingresos se frenan, pero las obligaciones no.

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Laura es de San Rafael y si bien trabajaba en una fábrica, ya no puede ir por ahora. Por eso lo económico es un obstáculo.

Laura es de San Rafael y si bien trabajaba en una fábrica, ya no puede ir por ahora. Por eso lo económico es un obstáculo.

“Pago alquiler y las cuentas se están juntando. No quiero estar preocupándome también para que no nos falte nada”, explica.

Fue entonces cuando tomó una decisión difícil, pero necesaria. Vender —o mejor dicho, sortear— algo propio. Algo que le costó mucho conseguir.

“Estoy organizando el sorteo de mi moto, que con mucho esfuerzo pude comprar en su momento. No es algo que me resulte fácil de hacer, pero hoy realmente lo necesito”.

La elección no es casual. No quiere pedir ayuda sin ofrecer algo a cambio. Busca una forma que, para ella, sea más justa, más transparente.

"Elegí dar algo mío a cambio, la moto", dice Laura

“Elegí hacerlo de esta manera: dar algo mío a cambio”, explica.

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Todos los datos para colaborar.

Todos los datos para colaborar.

Detrás de esa decisión hay dignidad. Hay orgullo. Pero también hay urgencia.

Por eso, además del sorteo, Laura pide algo más simple, pero igual de importante: difusión.

“Me encantaría que puedan darme una mano compartiendo esto. Para mí sería de muchísima ayuda”, dice.

Y para eso, hoy, está dispuesta a desprenderse de algo que le costó mucho. Porque hay algo que vale más: estar, resistir, y poder volver a abrazar a su hija con la energía de siempre.

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