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¿Es malo crujir los nudillos?: lo que la ciencia dice sobre la artritis en los dedos

Hacer crujir las articulaciones es un hábito común que, según la ciencia, no provoca daños a largo plazo ni enfermedades degenerativas

A menudo se escucha la advertencia de que crujir los nudillos es una práctica perjudicial que terminará por dañar las manos. Sin embargo, la ciencia moderna desmiente de manera categórica que esta costumbre sea el origen de problemas articulares graves. Según especialistas en ortopedia, como el Dr. John Fernandez, esta idea pertenece más al terreno de las leyendas urbanas que a la realidad médica. Aunque el sonido resulte molesto para quienes lo rodean, no existe evidencia de que genere artritis o el desgaste prematuro de los dedos.

El mito parece haber surgido más por una cuestión de etiqueta social que por preocupaciones de salud reales. El chasquido, similar al ruido de otros procesos biológicos, es visto por muchos como un gesto de mala educación. No obstante, detrás de ese sonido tan característico se esconde un proceso físico fascinante relacionado con los gases y la presión dentro de las articulaciones, un área que la ciencia ha estudiado con detenimiento durante décadas.

El fenómeno de la cavitación en los dedos

Para entender por qué se produce el ruido, es necesario analizar la estructura de la articulación. Los huesos de los dedos están conectados y rodeados por una cápsula llena de líquido sinovial, una sustancia lubricante similar al aceite. Cuando se estira o dobla la articulación para hacerla crujir, el espacio entre los huesos aumenta, lo que provoca una caída repentina de la presión. Esta descompresión hace que los gases disueltos en el líquido formen una burbuja, proceso conocido como cavitación.

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La ciencia desmintió uno de los mitos más extendidos sobre el crujido de nudillos.

La ciencia desmintió uno de los mitos más extendidos sobre el crujido de nudillos.

Este mecanismo físico es el que genera el estallido sonoro. No se trata de huesos frotándose entre sí ni de cartílago rompiéndose. De hecho, una vez que se produce el crujido, es imposible repetirlo de inmediato en los mismos dedos. Según la ciencia, el gas debe volver a disolverse en el líquido sinovial, un proceso que suele tardar entre 15 y 20 minutos antes de que la articulación pueda volver a sonar.

Por qué no provoca artritis este hábito

La principal preocupación de quienes critican este hábito es la posibilidad de desarrollar artritis en el futuro. Sin embargo, diversas investigaciones han demostrado que no existe una correlación directa. Un estudio emblemático realizado por el doctor Donald Unger, quien hizo crujir los nudillos de su mano izquierda durante sesenta años mientras dejaba la derecha intacta, confirmó que no hubo diferencias en la salud de sus articulaciones al final de su vida. Su experimento le valió incluso un premio de ciencia satírico por su dedicación.

La artritis se origina por la degradación del cartílago, un proceso que no se ve acelerado por la formación y explosión de burbujas de gas. Si bien el crujido constante puede causar un ligero engrosamiento del tejido alrededor de la articulación en casos extremos, esto no afecta la funcionalidad ni la salud interna de los dedos. En conclusión, aunque el hábito pueda resultar irritante para los demás, los nudillos permanecen a salvo de daños estructurales.

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