En solo 45 días, Argentina logró la construcción de una escuela con 25 toneladas de residuos, paneles solares y un sistema para recolectar agua de lluvia

La primera escuela autosustentable de Argentina en Mar Chiquita demuestra la viabilidad de la construcción con residuos, reduciendo el impacto ambiental

Editado por Valentina Araya
araya.valentina@diariouno.com.ar

En Mar Chiquita, una escuela pública se levantó en apenas 45 días mediante una construcción sustentable que incorporó más de 25 toneladas de materiales reciclados. Tiene paneles solares, recoge agua de lluvia y utiliza un diseño que permite mantener una temperatura interior confortable sin depender de sistemas convencionales de calefacción o refrigeración.

Las paredes de una escuela suelen construirse con ladrillos, cemento y hormigón. En Mar Chiquita, en cambio, esta construcción incorporó una parte importante de materiales que habían sido descartados, como neumáticos usados, botellas de vidrio, latas de aluminio y cartón.

La construcción de una escuela argentina con basura reciclada que produce su propia energía

La construcción comenzó en marzo de 2018 y terminó apenas 45 días después. El resultado fue la Escuela Primaria N.º 12, presentada como la primera escuela pública autosustentable de Argentina. El proyecto reunió a organizaciones sociales, autoridades y más de 200 profesionales y voluntarios, que trabajaron con un método de construcción conocido como Earthship, desarrollado por el arquitecto estadounidense Michael Reynolds.

La idea era convertir el edificio en algo más que un lugar para dar clases. La escuela debía funcionar como un ejemplo práctico de cómo aprovechar los recursos y reducir el consumo energético. Para conseguirlo, incorporaron a la construcción paneles fotovoltaicos que generan electricidad a partir del sol. También instalaron un sistema para recoger agua de lluvia y reutilizar parte del agua empleada dentro del edificio.

Las fortalezas de esta construcción sostenible

Otro de los elementos centrales de esta construcción sustentable está en sus paredes y en la orientación del edificio. El diseño aprovecha la radiación solar y la inercia térmica de los materiales para moderar los cambios de temperatura. Según la información difundida por el Gobierno argentino durante su presentación, el objetivo era mantener el interior entre 18 y 25 grados sin recurrir a calefacción o refrigeración convencionales.

La construcción incorporó más de 25 toneladas de materiales reciclados, aunque también utilizó componentes tradicionales donde eran necesarios para garantizar la estructura. Los neumáticos, por ejemplo, forman parte de determinados muros, mientras que las botellas y las latas se integran en otros sectores del edificio.

El proyecto también incluyó huertas interiores y exteriores para producir alimentos y enseñar a los alumnos sobre el uso responsable de los recursos. La propia escuela se convirtió así en un espacio de aprendizaje ambiental, donde el funcionamiento del edificio forma parte de la experiencia educativa.

La iniciativa tuvo un antecedente en Uruguay. En 2016, la organización Tagma había impulsado una escuela de características similares en Jaureguiberry. Dos años después, el modelo llegó a la costa bonaerense, adaptado a las condiciones del lugar.

En pocas palabras

  • Escuela autosustentable: Primera en Argentina, construida en Mar Chiquita con 25 toneladas de residuos.
  • Construcción innovadora: Utiliza neumáticos, botellas y latas recicladas, paneles solares y recolecta agua de lluvia.
  • Eficiencia energética: Diseño que mantiene temperatura interior confortable, con huertas para aprendizaje ambiental.
Resumen generado por Thinkindot AI

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