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Construyeron más de 20 grandes presas sobre dos ríos para abastecerse y dos países podrían quedarse sin agua

La megaconstrucción de 22 presas turcas sobre los ríos Tigris y Éufrates genera una disputa por el agua con Siria e Irak, que temen por el suministro.

Donde antes los ríos avanzaban entre montañas y valles, ahora aparecen enormes embalses que ocupan superficies extensas. Llevan décadas con la construcción de presas en el sureste de este país para producir electricidad, ampliar las tierras de cultivo y desarrollar una región históricamente menos favorecida.

Si bien el proyecto de Anatolia Sur transformó el sureste turco con embalses, centrales hidroeléctricas y canales de riego. Pero las obras también en los ríos abrieron una disputa por el agua con sus vecinos, que dependen del caudal del Tigris y el Éufrates.

Construyeron decenas de presas en Turquía y los países vecinos temen por el agua del Tigris y el Éufrates

El plan de construcción se conoce como Proyecto de Anatolia Sur, o GAP, y es una de las mayores iniciativas de desarrollo hidráulico de Turquía. Su diseño original contemplaba 22 presas, 19 centrales hidroeléctricas y obras de riego para transformar millones de hectáreas agrícolas. Entre sus instalaciones más importantes está la presa de Atatürk, sobre el Éufrates, cuya central tiene una potencia instalada de 2.405 megavatios.

El problema de esta construcción es que los dos ríos principales de esta transformación no terminan en territorio turco. El Éufrates cruza Siria antes de llegar a Irak, mientras que el Tigris también atraviesa la frontera iraquí. Lo que Turquía almacena, utiliza para regar o libera desde sus embalses repercute en el agua disponible aguas abajo.

Turquía levantó una megaobra sobre dos ríos internacionales y el caudal que llega a Irak genera preocupación

Un informe de Human Rights Watch basado, entre otros elementos, en imágenes satelitales documentó la construcción de más de 20 presas en la cuenca del Éufrates desde finales de los años ochenta. La organización señaló que el sistema tuvo efectos importantes sobre el flujo hacia Siria e Irak, aunque advirtió que la falta de mediciones históricas completas impide atribuir con precisión todos los cambios a las presas turcas.

La tensión quedó especialmente expuesta con la presa de Ilisu, construida sobre el Tigris. Cuando Turquía comenzó a llenarla en 2018, las autoridades iraquíes expresaron preocupación por la reducción del caudal disponible. El llenado se interrumpió temporalmente después de las protestas de Bagdad y de conversaciones entre ambos gobiernos. La presa comenzó a llenarse nuevamente en 2019.

Las consecuencias de la escasez de agua también se observan mucho más al sur. En Basora, donde el Tigris y el Éufrates confluyen a través del Shatt al-Arab, la reducción del agua dulce favorece la entrada de agua salada desde el golfo Pérsico. En septiembre de 2025, Reuters documentó cómo el aumento de la salinidad, la sequía y las temperaturas extremas perjudicaban a los apicultores y a los cultivos de palmeras de la región.

En pocas palabras

  • Presas en Turquía: Construyeron muevoacute;s de 20 presas en los ruevoacute;os Tigris y Euevoacute;frates, afectando a pauevoacute;ses vecinos.
  • Proyecto GAP: La iniciativa de desarrollo hidráulico busca generar electricidad y expandir tierras de cultivo.
  • Disputa por el agua: Siria e Irak dependen del caudal que Turquuevoacute;a almacena y libera de sus embalses.
Resumen generado por Thinkindot AI

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