Los lagos son mucho más que simples reservas de agua. Esenciales en la naturaleza, cumplen funciones vitales para los ecosistemas, regulan el clima local, albergan una gran biodiversidad y sostienen la vida de miles de comunidades que dependen de ellos para la pesca, la agricultura y otras actividades económicas.
En 1980 este lago era tres veces más grande que Londres: 40 años después está seco y buscan salvarlo
Un lago en América Latina, que en la década del 80 tenía una extensión de 3.500 km², se encuentra hoy seco y se busca su recuperación.

Sin embargo, algunos de estos gigantes naturales han sufrido transformaciones tan drásticas que hoy resultan difíciles de imaginar. Te contamos sobre este icónico lago de la región de América Latina.
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En los 80, este lago era tres veces más grande que Londres: 40 años después está seco y buscan revivirlo
Se trata del lago Poopó, en Bolivia, que durante la década de 1980 era uno de los cuerpos de agua más importantes del país y llegó a cubrir una superficie cercana a los 3.500 kilómetros cuadrados, una extensión superior a la de Londres. En las aguas de este extraordinario cuerpo de agua de América Latina navegaban embarcaciones pesqueras y numerosas comunidades dependían directamente de sus recursos para subsistir.
Ubicado en el altiplano boliviano, a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, el lago Poopó era considerado el segundo lago más grande de Bolivia, solo detrás del Titicaca. Además de su importancia económica, constituía un ecosistema clave para miles de aves migratorias, incluidos flamencos andinos y otras especies que encontraban refugio en sus humedales. Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar con el paso de los años.
La recuperación de este lago
La combinación de sequías prolongadas, el aumento de las temperaturas, la disminución del caudal del río Desaguadero, la actividad minera y la creciente evaporación provocaron una reducción constante de su superficie. El punto más crítico llegó en 2015, cuando gran parte del lago desapareció. Las imágenes de embarcaciones abandonadas sobre tierra agrietada dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en un símbolo de los efectos que pueden tener el cambio climático y la presión humana sobre los recursos naturales.
La recuperación de los lagos Uru Uru y Poopó se ha convertido en una prioridad ambiental en Bolivia. En ese marco, la Cámara de Diputados impulsa acciones para exigir el cumplimiento de una sentencia constitucional que ordena medidas urgentes de descontaminación, rehabilitación y restauración de estos ecosistemas afectados durante décadas por la actividad minera, los residuos urbanos y la degradación ambiental.
Entre las iniciativas previstas se encuentran el tratamiento adecuado de aguas residuales, la ejecución de obras de infraestructura para reducir la contaminación y la implementación de planes de manejo y conservación de los humedales. Además, organismos nacionales e internacionales trabajan en estudios técnicos y proyectos de revitalización para recuperar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad de uno de los sitios Ramsar más importantes del altiplano boliviano.
A pesar de este escenario, el lago no ha desaparecido por completo. Durante algunos años registró recuperaciones parciales gracias a temporadas de lluvias más intensas, aunque muy lejos de alcanzar las dimensiones que tuvo décadas atrás. Actualmente, autoridades bolivianas y especialistas analizan proyectos destinados a mejorar la gestión hídrica de la cuenca y recuperar parte del ecosistema.