ver más

Emilia tiene 12 años, ama el básquet y espera un corazón: el desesperado pedido de una familia mendocina

Es de Godoy Cruz y está internada en terapia intensiva en el Hospital Italiano de Buenos Aires conectada a un dispositivo que reemplaza el funcionamiento del corazón y pulmones

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Hasta hace apenas unos meses, la vida de Emilia Troncoso transcurría entre la escuela, las amigas y el básquet en el Club Andes Talleres. Tenía la rutina de cualquier chica de 12 años: entrenamientos, risas, cansancio después de correr detrás de una pelota y planes propios de una nena sana, activa y llena de energía.

Embed - Emilia necesita un corazón

Hoy, esa misma niña mendocina pelea por su vida en una cama del Hospital Italiano de Buenos Aires mientras espera un corazón.

Su familia atraviesa una pesadilla que comenzó de manera inesperada y que avanzó con una velocidad brutal. Cristian Troncoso, su papá, todavía intenta comprender cómo todo cambió en tan poco tiempo.

“Emilia siempre ha sido una nena sana. Gracias a Dios nunca tuvo ninguna complicación en estos 12 años”, cuenta.

emilia troncoso flyer

Una comunidad entera reza por Emilia, que está internada en Buenos Aires.

La historia empezó el año pasado, cuando Emilia sufrió una neumonía y debió permanecer internada diez días en el Hospital Notti. En ese momento logró recuperarse y volvió a su vida habitual. Nada hacía imaginar lo que vendría después.

Pero este año, alrededor de febrero, aparecieron nuevamente algunos síntomas parecidos a un resfrío.

Unos síntomas preocupantes y un diagnóstico devastador: cardiopatía dilatada

“Como papás nos asustamos enseguida porque veníamos de lo del año anterior”, recuerda Cristian.

Los médicos detectaron un principio de neumonía y comenzaron un tratamiento con antibióticos. Emilia respondió bien y logró evitar una nueva internación. Sin embargo, poco después apareció algo que encendió las alarmas: una anemia severa.

La nena empezó a verse muy pálida. Se cansaba al subir escaleras o durante cualquier actividad física. Ya no tenía la misma energía para moverse ni para hacer deporte.

“Ella empezó a sentirse distinta y nosotros empezamos a preocuparnos”, explica su padre.

La llevaron a distintos especialistas. Consultaron neumonólogos, hematólogos y profesionales vinculados al club donde Emilia juega al básquet. Primero pensaron que todo estaba relacionado con la anemia.

emilia troncoso y familia

"Como papás nos asustamos apenas vimos los primeros síntomas", dijo Cristian, padre de Emilia Troncoso.

El pediatra le había recetado hierro, pero la hematóloga decidió suspender la medicación unos días para estudiar con precisión qué tipo de anemia tenía.

Y ahí comenzó todo.

“Al décimo día de dejar las pastillas empezó a sentirse mal”, relata Cristian.

Emilia volvió a toser. Se resfrió. Y durante un estornudo apareció un pequeño hilo de sangre.

La necesidad de internarla y el pedido desesperado: un corazón

La llevaron al hospital, pero en ese momento no encontraron nada alarmante. Regresaron a su casa. Sin embargo, el neumonólogo insistió en que había que internarla.

“Me retó porque yo no había ido al Notti como él me había dicho. Yo me manejé por la obra social y terminé yendo al Español”, recuerda el papá.

Ese lunes, Emilia quedó internada.

La idea inicial era simple: hacerle una transfusión de glóbulos rojos y administrarle hierro para combatir la anemia. Nadie imaginaba que, en cuestión de horas, todo iba a desmoronarse.

“Cuando le empezaron a pasar los glóbulos rojos empezó esta pesadilla”, dice Cristian.

Emilia levantó fiebre. Suspendieron la transfusión por un rato. Después la retomaron. Parecía una complicación controlable. Pero al día siguiente comenzó a toser sangre.

“Era saliva con sangre, mocos con sangre. Ahí empezó a costarle muchísimo respirar”.

La situación empeoró rápidamente.

emilia troncoso y padres

El cuadro de Emilia empeoró rápidamente. Está en Terapia Intensiva a la espera de un corazón.

Primero le colocaron asistencia respiratoria en la habitación. Después los médicos decidieron trasladarla a terapia intensiva pediátrica del Hospital Español porque necesitaba un soporte mucho más fuerte.

Y fue allí donde descubrieron el verdadero problema.

“Le hicieron muchísimos estudios y ahí se dieron cuenta de que Emilia tenía dilatado el corazón”, cuenta su papá.

El diagnóstico fue devastador: cardiopatía dilatada.

El corazón de Emilia está agrandado y pierde capacidad funcional: necesita un donante

En términos simples, el corazón de Emilia había comenzado a agrandarse y a perder capacidad para funcionar correctamente. Los médicos creen que todo pudo haber sido provocado por un virus o bacteria que atacó el organismo, desapareció después y dejó daños gravísimos.

“Hasta el día de hoy no saben exactamente qué fue lo que pasó”, explica Cristian.

Los especialistas estiman que el deterioro comenzó alrededor de febrero y avanzó de manera extremadamente rápida.

Hoy Emilia depende de una asistencia mecánica para sobrevivir.

Está conectada a un dispositivo que reemplaza el funcionamiento de su corazón y también ayuda a sus pulmones.

emilia troncoso sonrisa

La sonrisa de Emilia y el pedido de sus padres. La esperanza de lograr la donación de un corazón.

La complejidad del cuadro hizo necesaria una derivación urgente al Hospital Italiano de Buenos Aires, uno de los centros más importantes del país para este tipo de tratamientos.

La escena todavía conmueve a su familia.

“La gente del Italiano vino en un avión sanitario a Mendoza. Le conectaron el aparato allá, la subieron a una ambulancia hasta el aeropuerto y después la trajeron a Buenos Aires”, relata su papá.

Desde entonces, hace aproximadamente un mes, la familia vive prácticamente dentro del hospital esperando el llamado que podría cambiarlo todo: la aparición de un donante compatible.

Mientras tanto, Emilia pelea.

El pedido a toda la comunidad: "Donar órganos es donar vida"

Y Mendoza entera empieza a abrazarse a esa esperanza.

Porque detrás de la aparatología, los diagnósticos y la terapia intensiva sigue estando la misma nena fanática del básquet, compañera de sus amigas y apasionada por el deporte.

Una chica de 12 años que hasta hace poco corría por una cancha del Club Andes Talleres sin imaginar que algún día necesitaría un trasplante para seguir viviendo.

Su papá intenta mantenerse fuerte, aunque por momentos la angustia lo atraviesa todo.

Y en medio de ese dolor decidió hacer algo más: convertir la historia de su hija en un mensaje de concientización sobre la donación de órganos.

“Yo sé que es muy difícil. Como papá entiendo perfectamente lo que significa donar un órgano”, dice.

“Pero también hay que entender que cuando uno dona un órgano le está dando la posibilidad de vida a otra persona”, dice.

Cristian no habla solamente desde la desesperación. Habla desde un lugar profundamente humano. Desde la experiencia de mirar a una hija conectada a máquinas mientras espera una oportunidad.

“También le está dando la posibilidad de que su ser querido pueda seguir viviendo en otra persona”, agrega.

Ese es el mensaje que la familia quiere transmitir.

Que detrás de cada decisión de donar hay vidas enteras esperando.

Historias que pueden continuar gracias a un gesto inmenso en medio del dolor más difícil.

"Tomar conciencia de lo que significa donar sangre y donar órganos", dijo su papá

“Es súper importante que tomemos conciencia de lo que significa donar sangre y ser donante de órganos”, insiste Cristian.

En una habitación del Hospital Italiano, Emilia espera.

Y mientras su corazón lucha por resistir, una familia mendocina se aferra a la esperanza de que aparezca ese “corazoncito”, como lo llama su papá, capaz de devolverle a su hija la posibilidad de volver a jugar, correr y vivir.

MÁS LEÍDAS