Aunque el ser humano logró llegar a la Luna, enviar sondas a Marte y mapear casi cada rincón de la superficie terrestre, existe un lugar en la Tierra que continúa siendo, en gran parte, desconocido. Se trata del mar y los océanos, un vasto territorio donde apenas el 10 % ha sido explorado por los seres humanos.
La extensión del planeta es estrepitoso y gran parte se compone de océanos y mares. Es por eso, que se ha explorado mucho más la luna que las superifices de agua.
El mar: el único lugar de la Tierra que sigue siendo un misterio
Los océanos cubren más del 70 % del planeta y regulan el clima, producen gran parte del oxígeno que respiramos y albergan una biodiversidad aún imposible de calcular. Sin embargo, la profundidad extrema, la presión y la oscuridad convierten su exploración en uno de los mayores desafíos científicos de la historia.
A diferencia del espacio, donde la tecnología permite observaciones constantes, el fondo marino sigue siendo un territorio hostil para el ser humano. Muchas zonas permanecen sin mapear y podrían ocultar montañas, cañones, especies desconocidas y ecosistemas completos jamás vistos.
Explorar el océano profundo no es sencillo. A pocos miles de metros de profundidad, la presión puede ser cientos de veces mayor que en la superficie, lo que limita el uso de submarinos y robots. Además, la falta de luz solar obliga a utilizar tecnología especializada para obtener imágenes y datos confiables.
A esto se suma el alto costo de las expediciones y la complejidad logística, factores que explican por qué gran parte del fondo marino sigue siendo un enigma. De hecho diversos estudios demuestran cuánto falta por conocer: especies que no necesitan luz para sobrevivir, criaturas bioluminiscentes, volcanes submarinos activos y formas de vida que desafían lo que se creía posible.
De hecho se estima que millones de especies marinas aún no fueron identificadas y que muchas podrían desaparecer antes de ser descubiertas debido al cambio climático y la contaminación.
Así es como en la actualidad, se podría decir que conocemos más sobre lo que ocurre en el espacio exterior, que lo que acontece en las profundidades del fondo marino. Pues durante muchos años, la exploración espacial ha gozado de mayor interés y prestigio que el fondo del mar y sin duda, nos estamos perdiendo gran parte de las maravillas que pueden habitar allí.





