El moho y la humedad en techos y paredes responde a un problema edilicio que puede afectar a la estructura del hogar y también al estado de salud de las personas que habitan el lugar por respirar ese aire contaminado. Para evitar estos problemas, te contaré cuál es el truco que sugieren especialistas en el tema.
Adiós humedad y moho: el truco de expertos para combatir el problema
Según aconsejan especialistas, el truco principal para evitar este problema pasará por la prevención. Vigilar las estructuras edilicias es algo que muchos olvidamos y que recién nos percatamos cuando comenzamos a ver las primeras manchas de moho o humedad en el techo y las paredes.
Sabemos que, frecuentemente, el tratamiento de la humedad en el hogar se aborda de forma superficial, atacando las manchas de moho una vez que ya son visibles en el interior. Sin embargo, la verdadera solución reside en un mantenimiento preventivo del exterior de la vivienda.
Actuar sobre la estructura antes de que el agua penetre es la única forma de evitar daños severos y obras costosas a largo plazo, como así también problemas de salud al respirar el aire contaminado por los hongos de la superficie.
Un consejo fundamental es inspeccionar las canaletas del techo por las cuales debe caer el agua de lluvia, evitando que se acumule y luego comience a filtrar. La limpieza de estos conductos será clave para evitar la humedad en casa.
En la misma línea, otro truco de los profesionales pasará por revisar el estado del revestimiento al menos cada tres años. Este periodo es crítico porque permite identificar si el material ha comenzado a absorber humedad en lugar de repelerla, perdiendo su capacidad original.
Las pequeñas grietas, a menudo ignoradas por parecer insignificantes, son en realidad puertas de acceso para el agua. Cuando llueve, la tensión superficial y la fuerza del viento empujan el líquido hacia el interior de estas fisuras, permitiendo que la humedad se aloje en las cámaras de aire o en el material aislante. Una vez atrapada, el deterioro es progresivo y difícil de sanear sin intervenciones mayores.
En relación a esto, también debemos estar atentos al desprendimiento de cerámicos o la aparición de deformaciones en las paredes, ya que serán signos de que el agua ha alcanzado el hormigón armado y que está filtrándose hacia el interior de casa.






