La aparición de filtraciones y microfisuras en los techos de losas de hormigón es uno de los problemas estructurales más comunes en viviendas. Ante el alto costo de las membranas asfálticas profesionales, ha ganado popularidad una solución económica utilizada por albañiles: el cemento modificado con adhesivo vinílico (cola blanca).
El secreto de los albañiles: la mezcla barata para evitar goteras en el techo
No sustituye a un sistema de impermeabilización industrial, pero esta mezcla tiene fundamentos técnicos que reducen la porosidad del material y sellan grietas superficiales de forma temporal
El principio técnico: ¿por qué funciona?
El hormigón, pese a su dureza, es un material poroso que contiene microcapilares. Con los cambios de temperatura, el material se expande y contrae, generando fisuras (incluso menores a 0,5 mm) por donde se filtra el agua.
La mezcla propuesta por los albañiles con experiencia utiliza cemento, arena fina tamizada y cola blanca (PVA). En la ingeniería civil, el uso de polímeros como el PVA mejora:
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La adherencia: facilita que el nuevo cemento se pegue a la losa vieja.
La flexibilidad: aporta una ligera capacidad de deformación.
La impermeabilidad: el polímero ocupa los huecos capilares del cemento, creando una barrera física contra el agua.
Guía de aplicación y preparación
Para que esta solución casera sea efectiva, la ejecución es tan importante como los materiales:
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Limpieza absoluta: la superficie debe estar libre de polvo, grasa o pintura descascarada. Cualquier residuo impedirá la adherencia.
Tratamiento de grietas: las fisuras grandes deben abrirse y rellenarse con cemento de reparación previo al sellado general.
Aplicación cruzada: se recomienda aplicar de dos a tres manos con brocha o rodillo, alternando el sentido (horizontal y vertical) y respetando los tiempos de secado.
Refuerzo en puntos críticos: es fundamental insistir en esquinas, desagües y juntas de dilatación, que son las zonas de mayor movimiento estructural.
Alcances y limitaciones: ¿Cuándo sirve?
Es vital entender que esta es una medida paliativa o preventiva, no una solución definitiva para problemas graves.
Lo que sí logra solucionar
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Microfisuras superficiales: sella grietas menores a 0,5 mm provocadas por la resequedad del sol o el paso del tiempo.
Porosidad natural del hormigón: al rellenar los poros capilares, reduce drásticamente la absorción de agua de lluvia en la superficie de la losa.
Humedad por capilaridad leve: funciona como una barrera inicial que evita que el agua se estanque y penetre hacia el hierro de la estructura.
Protección económica inmediata: es una solución de bajo costo para propietarios que necesitan detener goteras menores antes de una reparación mayor.
Lo que no puede resolver
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Grietas estructurales profundas: si la losa tiene fallas de asentamiento o grietas que atraviesan el espesor del material, el cemento casero se quebrará nuevamente.
Problemas de drenaje: ningún impermeabilizante será efectivo si la losa no tiene la pendiente adecuada; el agua estancada terminará venciendo la barrera de cemento y cola.
Movimientos térmicos constantes: a diferencia de la membrana asfáltica (que es elástica), esta mezcla es rígida. Si la estructura se mueve mucho por el calor, la capa se rajará.
Fallas en cañerías: si la filtración proviene de un tubo roto empotrado en la losa, la aplicación superficial de esta mezcla será totalmente inútil.





