El trabajo del artista digital Juanjo Ortega G. transporta a la actualidad la imagen de una mujer que falleció hace aproximadamente 3500 años en lo que hoy conocemos como Grecia. La recreación se basó en un modelo de arcilla desarrollado por investigadores de la Universidad de Manchester durante la década de 1980.
Emily Hauser, historiadora y especialista en estudios clásicos de la Universidad de Exeter, encargó esta representación visual para su próximo libro "Penelope's Bones: A New History of Homer's World Through the Women Written Out of It", donde relata historias frecuentemente ignoradas de mujeres en la antigüedad griega.
Realeza femenina
Los restos de esta mujer aparecieron en la década de 1950 en el sitio arqueológico de Micenas, lugar mítico gobernado por Agamenón según las epopeyas de Homero. La representación de Ortega muestra una mujer con cabello rojizo-dorado y ojos azules, inspirada en imágenes encontradas en muros antiguos.
"Por primera vez, estamos mirando el rostro de una mujer de un reino asociado con Helena de Troya, cuya hermana Clitemnestra fue reina de Micenas según la representación legendaria", explicó Hauser en declaraciones recogidas por The Observer.
El análisis de los restos reveló que esta mujer falleció aproximadamente a los 35 años y padecía artritis en las manos, probablemente debido a actividades repetitivas como el tejido. Su muerte ocurrió entre los siglos XVI y XVII a.C., varios cientos de años antes de la supuesta fecha de la Guerra de Troya.
Descubierta con una máscara mortuoria y un kit de guerrero que incluía tres espadas, los arqueólogos inicialmente atribuyeron estos artefactos al hombre enterrado junto a ella, suponiendo que era su esposo.
La mujer que derribó prejuicios
Análisis de ADN posteriores demostraron que el hombre era su hermano, no su esposo. Los investigadores ahora creen que los objetos funerarios pertenecían a la mujer, quien "fue enterrada allí por virtud de su nacimiento, no de su matrimonio", según afirma Hauser.
La recreación digital del artista español constituye un ejemplo fascinante de cómo los arqueólogos han malinterpretado a las mujeres del pasado antiguo, añadiendo una nueva perspectiva a nuestra comprensión histórica.
"Ella nos dice mucho sobre las mujeres en el mundo de la Edad de Bronce tardía, y cuestiona los prejuicios no solo de su propio mundo antiguo, sino también de los arqueólogos posteriores que la descubrieron", explica la historiadora en conversación con Smithsonian Magazine.
El dibujo digital forma parte de un esfuerzo mayor por recuperar las historias femeninas borradas de la historia. "Demasiadas de las caras que vemos mirando hacia nosotros desde el mundo antiguo son las de hombres", escribió Hauser en redes sociales, destacando la importancia de estas nuevas técnicas de representación para una historiografía más inclusiva.





