Argentina guarda pueblos donde la selva se traga los ruidos y el río dicta el ritmo diario. Olvidarse de los circuitos comerciales significa llegar a un lugar que apenas tiene un cartel de bienvenida. El Soberbio, en la provincia de Misiones, con solo 70 habitantes, es el punto exacto para quienes quieren saltos de agua privados, canoas entre lapachos y la chance de ver un yacaré al atardecer.
A 220 km al noreste de Posadas, el pueblo se alcanza por la Ruta Provincial 2, un asfalto roto que termina en tierra colorada. El centro es una manzana: capilla, escuela, comisaría y un kiosco que vende chipá y caña. Las casas son de madera elevada sobre pilotes; la corriente eléctrica llega de 18 a 24 hs y el agua es de lluvia filtrada. De octubre a abril el calor es húmedo pero tolerable; en invierno la niebla matinal cubre el río como una manta.
El pueblo, típico de Misiones, está plagado de verdes.
El salto escondido dentro del pueblo
El gancho estrella es el Salto El Soberbio, a 3 kilómetros, un chorro de 40 metros que cae en una olla verde esmeralda. Se llega en 20 minutos de caminata por un sendero de raíces, abajo hay una playita de piedras donde se puede nadar solo. Los dueños de las fincas cercanas prestan chalecos y linternas para la bajada nocturna, cuando las luciérnagas dibujan constelaciones en la vegetación. La entrada es libre pero se deja una colaboración en el buzón de la capilla.
Para moverse sin auto, hay dos opciones: remar 1 hora río arriba en canoa de madera hasta la isla Caraguatá, donde se acampa con permiso del guardaparque, o caminar 45 minutos por el Monte de los Palmitos hasta el Mirador del Yacaré, un balcón natural sobre el Uruguay. Los remeros del pueblo alquilan botes por hora a los turistas y enseñan a leer la corriente; los senderos están marcados con cintas rojas y no se permite fuego fuera de los fogones autorizados.
El pueblo es uno de los más turísticos del litoral argentino.
La comida es de olla y parrilla: pacú a la brasa con mandioca frita, sopa paraguaya con queso de campo y revuelto gramajo con huevos de gallinas sueltas. El kiosco del pueblo abre de 8 a 20 y vende empanadas de surubí; las familias que alojan en sus galpones sirven cena a las 19:30 con vino de naranja y postre de ambay. El desayuno es mate cocido, chipá guazú y fruta del patio; todo se paga con billetes pequeños o con un paquete de yerba.
El Soberbio es un pueblo bien selvático, típico verde de Misiones. Su salto privado, río ancho y selva espesa lo convierten en el lugar para quienes quieren dormir con ruido de agua, remar al amanecer y volver con barro en las zapatillas y olor a lapacho en la ropa.






