Mientras numerosos pueblos europeos buscan alternativas para combatir la pérdida de población, una pequeña localidad del norte de Italia decidió apostar muy fuerte. Y por supuesto llamó la atención.
Se trata de Luserna, un pueblo de apenas 263 habitantes ubicado en la región de Trentino-Alto Adigio, que ofrece ayudas económicas de hasta 100.000 euros para quienes decidan instalarse allí de manera permanente.
La iniciativa forma parte del programa "Revitalización de áreas geográficas en riesgo de abandono", impulsado por la Provincia Autónoma de Trento, con el objetivo de recuperar localidades afectadas por la despoblación y preservar su identidad.
El incentivo contempla subsidios destinados a la compra y remodelación de casas vacías o abandonadas, una estrategia que busca devolverles vida a las propiedades desocupadas y atraer nuevos residentes.
Naturaleza, historia y una lengua única de un pueblo que es noticia
Además del respaldo económico, Luserna ofrece un estilo de vida muy diferente al de las grandes ciudades. Rodeado de bosques, senderos y paisajes alpinos, el pueblo resulta atractivo para quienes priorizan la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y la vida en una comunidad pequeña.
Uno de sus mayores distintivos es la conservación del cimbro, una antigua lengua de origen germánico llegada durante la Edad Media y considerada hoy un patrimonio cultural excepcional. Gracias al trabajo de la comunidad, este idioma minoritario logró mantenerse vivo durante siglos pese a estar rodeado por regiones con otras tradiciones lingüísticas.
El pueblo también cuenta con museos dedicados a la cultura cimbra, sitios históricos vinculados con la Primera Guerra Mundial y una amplia oferta de actividades al aire libre durante todo el año.
Quienes quieran acceder a las ayudas deberán cumplir una serie de condiciones. En general, estos programas exigen establecer la vivienda como residencia principal durante varios años, presentar un proyecto de remodelación y respetar los plazos previstos para las obras.
Además, las autoridades suelen requerir que los postulantes demuestren contar con los recursos necesarios para completar la inversión. En muchos casos también quedan excluidas las personas interesadas únicamente en comprar una propiedad como casa de vacaciones o para fines turísticos.
El objetivo, remarcan los impulsores del programa, no es solo ocupar viviendas vacías, sino incorporar vecinos que contribuyan a sostener la vida cotidiana, los comercios y las tradiciones de una comunidad que lucha por mantenerse vigente.




