Diario Uno Sociedad Aconcagua
Vivía en Uspallata

El primer andinista muerto en el Aconcagua es Claudio Marengo, un militar retirado de 55 años

El hombre fue encontrado sin vida a 80 metros de la cumbre del Aconcagua. Era oriundo de La Plata y había elegido la zona cordillerana para vivir

El pasado lunes se dio desde el Parque Provincial Aconcagua la triste noticia del fallecimiento del primer andinista que escalaba el cerro de 6.960,8 metros en la temporada 2022. Finalmente, y luego de la llegada de la Patrulla de Rescate, se determinaró este miércoles la identidad del andinista muerto a escasos 80 metros de la cumbre (6.960,8m). Se trata de Claudio Marengo, un ex militar de 55 años.

Marengo vivía con su familia en la villa de Uspallata y practicaba andinismo. En su fallido intento de llegar a la cima en el cerro más alto de Occidente, escaló en solitario, por lo que la noticia de su muerte la dieron unos guías de Aconcagua el lunes por la mañana, que avistaron el cuerpo inerte en la zona de La Canaleta.

Según los primeros trascendidos de los peritajes policiales de la Patrulla de Rescate, se pudo apreciar que el cuerpo del infortunado escalador muestra un fuerte golpe en el cráneo.

Los rescatistas habían salido a buscar el cuerpo de Marengo el martes por la madrugada, y este miércoles a primera hora pudieron llegar con el fallecido al campamento Nido de Cóndores (5.400m), desde donde lo cargaron en el helicóptero que brinda servicios en el parque provincial, y lo llevaron a la base, en Horcones.

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Claudio Marengo (segundo de izquierda a derecha) nació en La Plata, pero eligió Mendoza como destino, y en Uspallata y Puente del Inca aprendió a amar la montaña. Falleció cuando estaba a punto de llegar a la cima del Aconcagua en un intento solitario.

Claudio Marengo (segundo de izquierda a derecha) nació en La Plata, pero eligió Mendoza como destino, y en Uspallata y Puente del Inca aprendió a amar la montaña. Falleció cuando estaba a punto de llegar a la cima del Aconcagua en un intento solitario.

Su amor por el Aconcagua

Claudio Leonel Marengo Ruda nació en la ciudad de La Plata, Buenos Aires, se casó con Mirta Guzmán en 1999, con quien tuvo un hijo. Había pasado a retiro en el Ejército Argentino en septiembre del 2021 con el grado de suboficial principal, y junto a su familia decidieron quedarse en el lugar donde fue su último destino castrense, Uspallata, por su amor a la montaña mendocina.

Marengo integró el Regimiento de Infantería de Montaña 16 de Uspallata (RIM16) y en la Compañía de Cazadores de Montaña 8, con asiento en la localidad de Puente del Inca.

Llamó la atención el mismo domingo a la noche, cuando no retornó al campamento base (Plaza de Mulas) y luego del avistaje de un cuerpo cerca de la cumbre el lunes por la mañana. Se temió lo peor para Marengo y su intento solitario de hacer cumbre en el Coloso de América.

El testimonio de un camarada

Mucho pesar causó la noticia de la muerte de Marengo en Uspallata, el lugar que el platense eligió para vivir. Allí llegó como sargento y realizó un impecable carrera como suboficial del Ejército y hasta conoció a la mujer que sería su esposa. Uno de sus ex camaradas es el periodista uspallatino Miguel Pelaytay, de duelo en la FM Estación del Valle, quien lo recordó con mucho cariño, aún conmovido por la tragedia.

"A Marengo lo conocí de jovencito. Llegó como sargento y se enamoró de Uspallata. Siempre fue una persona muy retraída y educada. Así como murió escalando en soledad, vivió su vida. Siempre callado y solitario. Era un excelente escalador y tenía mucha experiencia en la montaña y varias cumbres en el Aconcagua. Me dolió leer por ahí en algún medio de que era inexperto", describió Pelaytay.

"Su primer destino acá fue el RIM16, y luego estuvo en la Compañía de Cazadores de Montaña 8, donde no va cualquiera. Tanta experiencia tenía, y era tan metódico para escalar, que en una oportunidad un camarada, Ricardo González, también montañista de élite, lo eligió a él para que los guiara a él y su hija Natacha para emprender su primer intento en el Aconcagua, lo que se coronó con éxito", recordó el ahora periodista.

"Hace pocos días lo vi y charlamos, ya que vivía cerca de una construcción que estoy haciendo, y hablamos de la vida. Acá los militares que nos retiramos nos unimos mucho, ya que son años de compartir cosas. Era de hablar poco, pero pasamos un lindo momento recordando anécdotas. Siempre recuerdo que cuando había alguna situación inesperada, en vez de insultar, como haría cualquiera, él decía siempre '¡rayos y centellas!', con su voz tan particular y su educación intachable. Así lo voy a recordar siempre, callado y respetuoso al extremo", concluyó Miguel Pelaytay.

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