La reciente subasta de un accesorio de seguridad perteneciente a la tragedia del Titanic captó la atención mundial debido al valor final de la operación. El objeto en cuestión es un salvavidas que perteneció a Laura Mabel Francatelli, quien trabajaba como secretaria para una diseñadora de moda durante el fatídico viaje. El artículo alcanzó una cifra cercana al millón de dólares, marcando un hito para las piezas vinculadas a este suceso de la historia naval.
El precio de la historia: subastan salvavidas del Titanic por una suma astronómica
Un objeto utilizado por una sobreviviente de la tragedia marítima de 1912 alcanzó un valor de casi un millón de dólares en una reciente subasta

Las imágenes de los sobrevivientes rescatados por el Carpathia permiten reconstruir los momentos de tensión vividos tras el hundimiento, una parte fundamental de la historia del Titanic que hoy recobra vigencia a través de la subasta de objetos personales que superan valores de miles de dólares, como es el caso del célebre salvavidas de corcho.
Francatelli logró escapar del hundimiento en uno de los botes de emergencia que partieron con menos pasajeros de los permitidos. Aquella noche de abril de 1912, la mujer conservó la prenda de corcho y lona mientras observaba cómo el gigante de acero se perdía en las profundidades. Ella mantuvo la pieza consigo durante décadas, incluso después de que siete compañeros de bote firmaran la tela como testimonio de su supervivencia.
Detalles del salvavidas
La venta ocurrió el pasado 18 de abril a través de la casa Henry Aldridge and Son. El monto total de la transacción fue de 906.000 dólares, lo cual demuestra que el interés por el naufragio sigue vigente. Según los especialistas, este es el único ejemplar conocido que perteneció a una persona que salió con vida del barco y que llega a una subasta pública en tiempos modernos.
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El chaleco cuenta con doce bolsillos llenos de corcho y mantiene las firmas de quienes compartieron el bote con Francatelli. Estos nombres inmortalizaron el momento del rescate cuando el navío Carpathia los encontró en medio de la oscuridad. La prenda estuvo en manos de la familia de la secretaria durante gran parte del siglo veinte antes de pasar a coleccionistas privados.
Tragedia y récords en subasta
Existen muy pocos ejemplares de estos elementos de flotación en el mundo y la mayoría pertenecen a museos nacionales. El barco contaba con miles de estas piezas, pero casi todas desaparecieron junto con los restos de la embarcación a miles de metros bajo el mar. Cada vez que aparece un vestigio auténtico, los valores en el mercado de antigüedades suelen subir de forma considerable.
La fascinación por esta parte de la historia universal genera que otros artículos también alcancen precios elevados. En la misma jornada de venta, los interesados adquirieron cartas escritas en papel oficial del buque y cojines de los botes de madera. Los expertos consideran que estos objetos permiten conectar de forma humana con los miles de capítulos individuales que formaron el desastre del Titanic.