Cuando los primeros estadounidenses negros desembarcaron en la costa oeste de África hace 200 años, estaban siguiendo el recorrido inverso al de sus antepasados. Según explica la Enciclopedia Británica: "A principios del siglo XIX, la marea empezó a subir a favor de la abolición de la esclavitud y se sugirió la Costa de los Granos como un hogar adecuado para las personas esclavizadas de su emancipación"
El país único en el mundo que fue fundado para alberga a la población negra de Estados Unidos
Liberia es un país de África occidental con una historia única que lo distingue del resto del continente. Fundada a principios del siglo XIX por la American Colonization Society como un refugio para esclavos afroamericanos liberados. Cuando la Sociedad Americana de Colonización insinuó que Liberia debía dejar de depender de la organización, Roberts la proclamó república independiente.
Declaró su independencia en 1847 y fue el primer país de África con gobierno republicano. Su capital, Monrovia, lleva el nombre de James Monroe, presidente de Estados Unidos, en honor a su apoyo al proyecto. Fue reconocida entre 1848 y 1856 por la mayoría de los países, aunque el reconocimiento formal por parte de los Estados Unidos no llegó hasta 1862.
El nuevo país de África
El nombre de Liberia viene del latín “liber”, es decir, “libre". Este país se convirtió en un punto de encuentro cultural entre africanos y afroamericanos repatriados. Sin embargo, esta mezcla creó tensiones internas, pues los colonos y las comunidades indígenas tenían diferentes intereses y costumbres. A los enormes problemas estructurales de violencia y corrupción que desde su fundación aquejan a Liberia han de sumarse los de salud pública.
Hoy, Liberia es un país que trabaja en la reconstrucción y el desarrollo sostenible, promoviendo la paz y la cooperación regional. Su historia refleja la compleja interacción entre África y Estados Unidos y su lucha por la identidad y la estabilidad.






