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El país de América del Sur que desarrolla submarinos estratégicos con tecnología de última generación

Este país de América del Sur combina la construcción local, la transferencia de tecnología internacional y la ambición de capacidades nucleares submarinas

En América del Sur, un país ha decidido mirar hacia las profundidades del océano no solo como un espacio de vigilancia, sino como un centro de innovación estratégica y de tecnología.

Desde hace más de una década viene impulsando uno de los programas navales más ambiciosos de América del Sur con creación de submarinos que incluyen tecnología propia de última generación que aspira a dotar a su marina de capacidades estratégicas únicas.

Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB)

El país de América del Sur que desarrolla submarinos estratégicos con tecnología de última generación

La historia moderna de los submarinos en América del Sur se inscribe en el Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), lanzado en 2009 mediante un acuerdo con la empresa francesa Naval Group. A partir de ese momento, Brasil comenzó la construcción de una serie de submarinos Clase Scorpène, una generación de sumergibles convencionales (diéseleléctricos) con sistemas de combate sofisticados, stealth (baja firma acústica) y alta automatización.

Estas unidades están siendo construidas en el astillero de Itaguaí, en Rio de Janeiro, y representan no solo una adquisición militar, sino un proceso de transferencia tecnológica que ha fortalecido la industria naval local y capacitado a miles de trabajadores brasileños en tecnologías de punta.

Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB) (1)

El proyecto que podría convertir a Brasil en el único país de América del Sur con un submarino de propulsión nuclear

Pero el paso más audaz del proyecto es aún mayor. Brasil está desarrollando su primer submarino de propulsión nuclear. Este será un sumergible de aproximadamente 6.000 toneladas, nombrado Álvaro Alberto, cuya construcción apunta a dotar a este país de América del Sur una capacidad estratégica que ningún otro país sudamericano posee.

Un submarino nuclear tiene la ventaja de una autonomía prácticamente ilimitada en inmersión, mayor velocidad y capacidad para operar en teatros oceánicos amplios, características claves para proteger recursos marinos, rutas comerciales y zonas económicas exclusivas como la denominada “Amazonia Azul”, que abarca más de 3,6 millones de km² de océano Atlántico bajo soberanía brasileña.

La construcción de este submarino es también un símbolo de soberanía y desarrollo tecnológico. No se trata solo de adquirir equipos, sino de producirlos con participación local, integrar sistemas avanzados de combate, navegación y propulsión nuclear, y consolidar una cadena industrial de alta tecnología que pueda sostener no solo este proyecto, sino futuras generaciones de plataformas navales.