Un país de América del Sur marcó un hito sin precedentes en su historia científica y tecnológica. La inversión en investigación y desarrollo alcanzó el mayor nivel registrado desde que se mide este indicador, consolidando al país como uno de los más dinámicos de la región.
El país de América del Sur que quiere convertirse en un hub de tecnología tras lograr un récord de inversión en investigación
Este país de América del Sur aún mira hacia adelante y busca posicionarse como un líder en innovación.
No solo fue un récord de cifras para este país de América del Sur en investigación y desarrollo, sino que también marcó un paso firme hacia una economía más basada en el conocimiento y la tecnología, con potencial para transformar sectores productivos e impulsar desarrollo social en las próximas décadas.
El país de América del Sur que quiere convertirse en un hub de tecnología tras lograr un récord de inversión en investigación
Uruguay alcanzó un máximo histórico en inversión para investigación y desarrollo (I+D), consolidándose como el segundo país con mayor esfuerzo relativo en América del Sur, solo por detrás de Brasil. Esto no solo supera ampliamente las cifras de años anteriores, sino que coloca a Uruguay por encima de grandes economías como Argentina, México o Chile.
Este récord no se explicó por un solo factor aislado, sino por un impulso sostenido en distintos sectores que componen el sistema científico nacional. El ecosistema uruguayo de ciencia y tecnología se caracteriza por una participación equilibrada entre el sector público y el privado, donde las empresas aportan casi la mitad de los recursos totales en I+D, mientras que instituciones estatales y académicas lideran una actividad de largo aliento.
La inversión de este país de America del Sur
Organizaciones como la Universidad de la República (Udelar), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y empresas públicas como UTE figuran entre quienes más invierten en proyectos científicos y tecnológicos, aplicados tanto a sectores tradicionales, como la agricultura y la energía, como a industrias emergentes.
Aunque el crecimiento ha sido sostenido durante años, el 2025 representó un quiebre positivo. Parte de este avance se explica por mejoras en la forma en que algunas empresas, como UTE, contabilizan y reportan sus actividades científicas y tecnológicas, lo que refleja tanto mayores esfuerzos reales como una mayor precisión estadística.
Este avance tiene implicancias importantes para el país. Un mayor gasto en I+D suele traducirse en mejoras en productividad, innovación de productos y procesos, y mayor competitividad internacional. Además, refuerza la capacidad de Uruguay para responder a desafíos contemporáneos, desde el desarrollo sostenible hasta la digitalización de la economía, y para integrarse con cadenas de valor globales basadas en conocimiento y tecnología.






