Ciencia

El océano no para de subir, y hay un enorme continente en problemas

Un reciente estudio advierte que el aumento del nivel del mar en la costa de África supera los promedios globales y amenaza a millones de personas

El nivel del agua en el océano que rodea al continente africano muestra cambios acelerados que ya no permiten la indiferencia. Lo que antes parecía una transformación paulatina se convirtió en una realidad urgente para las poblaciones ribereñas. Los registros actuales indican que el ascenso de las aguas ocurre a una velocidad mayor de lo esperado, lo cual genera riesgos inmediatos para la infraestructura y la seguridad de los habitantes.

Mediante el análisis de tres décadas de información satelital, un estudio de la Universidad de Ciudad del Cabo analizó las variaciones hídricas en toda la región. Los resultados determinaron que el nivel del mar creció más de 11 centímetros desde el año 1993. Esta cifra supera la media mundial y demuestra que el entorno marino de África atraviesa una fase de inestabilidad profunda que afecta tanto al Atlántico como al Índico y los mares Mediterráneo y Rojo.

La aceleración en la costa de África

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A partir del año 2009, la tendencia sufrió una modificación drástica. El ritmo de ascenso pasó de unos 2,72 milímetros anuales a casi 4,70 milímetros por cada periodo de doce meses. Esta intensificación reduce el margen de maniobra para las ciudades costeras que deben prepararse ante inundaciones recurrentes. La costa africana, especialmente en zonas como el Golfo de Guinea y el este del continente, enfrenta hoy una presión hídrica sin precedentes en los registros históricos.

El fenómeno de El Niño ocurrido entre 2023 y 2024 agravó la situación de manera considerable. Durante este evento, el nivel subió 27 milímetros adicionales, una cifra que superó los registros del potente ciclo de 1997. El calor excesivo provocó que el agua se expandiera y ocupara más espacio físico. Más del 70 por ciento del incremento reciente responde directamente a esta expansión térmica, impulsada por temperaturas superficiales que superaron lo habitual.

Consecuencias en el océano

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El océano no para de subir, y en África se siente más que en otros lugares.

El océano no para de subir, y en África se siente más que en otros lugares.

La dinámica interna del mar también cambió debido a la formación de capas de agua caliente en la superficie. Este proceso impidió que el calor descendiera a las profundidades, lo que generó un ciclo donde las temperaturas altas permanecieron atrapadas arriba. Al mismo tiempo, el debilitamiento de los vientos habituales evitó que el agua fría del fondo subiera para regular el sistema térmico. Esta acumulación de energía térmica derivó en niveles del océano extremadamente altos durante el último año.

Cerca de 15 millones de personas residen en áreas vulnerables bajo estas condiciones. Ciudades de gran importancia económica como Lagos o Accra ven cómo el agua salada avanza sobre sus tierras y contamina las fuentes de agua dulce. Además, las comunidades pesqueras pierden sus medios de vida porque el calor superficial bloquea los nutrientes esenciales para los peces. El estudio resalta que la protección de estos ecosistemas depende de la rapidez con la que se tomen medidas de adaptación climática.

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