La carta que dejó

El obispo de San Rafael, Monseñor Carlos María Domínguez, sorprendió con su renuncia por "cuestiones personales"

El papa Francisco aceptó la renuncia de Monseñor Carlos María Domínguez como obispo de San Rafael. Marcelo Mazzitelli asumirá en su lugar provisoriamente

Por UNO

Monseñor Carlos María Domínguez renunció como obispo de San Rafael. Su dimisión fue aceptada por el papa Francisco, quien designó como administrador apostólico en su lugar a monseñor Marcelo Mazzitelli, obispo auxiliar de Mendoza.

Así lo comunicó la agencia AICA, que distribuye diariamente las novedades de la Iglesia argentina.

La noticia causó sorpresa en la comunidad católica de San Rafael, que se enteró mediante un comunicado en el que el propio Domínguez dio a conocer que los motivos de su renuncia son “de índole personal”.

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El obispo de San Rafael Carlos María Domínguez renunció a su cargo. El papa Francisco aceptó su dimisión.

El obispo de San Rafael Carlos María Domínguez renunció a su cargo. El papa Francisco aceptó su dimisión.

Monseñor Domínguez llegó a San Rafael hace tres años, después de un paso por San Juan. Estuvo un año como administrador apostólico hasta que fue nombrado obispo diocesano por la Santa Sede.

La carta que dejó el obispo de San Rafael a su comunidad

En el comunicado, Carlos María Domínguez pidió a la Iglesia de San Rafael que "recen mucho por mí que en estos momentos me hace mucha falta", pero no dio más detalles sobre los motivos de su decisión. Agredeció a la comunidad y pidió perdón "por lo que hice mal":

"Por cuestiones de índole personal he presentado mi renuncia al gobierno pastoral como Obispo diocesano de San Rafael al Santo Padre Francisco a quien le agradezco su confianza cuando me nombró obispo de esta Diócesis.

Intuyo la perplejidad que cause en todos ustedes esta noticia. Pero, créanme, esta decisión me causa un profundo dolor. Durante tres años, uno como Administrador Apostólico y dos como Obispo diocesano- me entregué con todo el corazón a esta Iglesia de San Rafael.

Quiero darles infinitas gracias por las incesantes muestras de afecto y por sentirme siempre acompañado por la oración de todos.

Quiero pedirles perdón por lo que hice mal, por lo que no hice y por lo que no supe hacer.

Los llevo a todos y a cada uno de ustedes en mi corazón: a mis hermanos sacerdotes; a los seminaristas; a los religiosos, religiosas y consagradas; a los laicos y a tantos que Dios puso en mi camino episcopal.

Recen mucho por mí que en estos momentos me hace mucha falta. Yo rezo y rezaré siempre por ustedes y por esta Diócesis a la que amo.

Los encomiendo a nuestra Madre de Lourdes y a la protección angelical de San Rafael. Dios los bendiga".

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