A fines de enero, un experimentado piloto de la empresa Helicopters realizó una maniobra cinematográfica para salvar la vida de un andinista chileno que había quedado atrapado en una montaña de la Quebrada de Matienzo, en el Parque Aconcagua. Se trata de Horacio Pedro Freschi, quien tiene 53 años y trabaja en las temporadas del Coloso de América desde el 2005. Es la segunda vez que realiza esta arriesgada maniobra de carga externa humana en ese cerro mendocino.
El minucioso trabajo del piloto Duro Freschi y un impresionante rescate en el Parque Aconcagua
"Esto en realidad es lo que me gusta, salvar gente. Esto es la pasión. Todo lo demás es un trabajo", expresó el piloto del Ecurieul AS-350-B3 Horacio Freschi, también conocido con su nombre aeronáutico, "El Duro".
El domingo 28 de enero protagonizó junto con la Patrulla de Rescate y Guardaparques un impresionante rescate a 4.124 metros de altura, en el cerro Tres Hermanos central, en la Quebrada de Matienzo.
Utilizó un método llamado carga externa humana, en el cual un rescatista vuela colgado de una eslinga para llegar hasta donde está la víctima, lo engancha junto con él y son sacados del lugar de peligro. Este tipo de evacuación se había realizado solo una vez en el Parque Aconcagua en el 2012, cuando un andinista fue rescatado de esta manera desde el pie del Glaciar Central de la Pared Sur.
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Ahora, por segunda vez, "El Duro" indicó que era la mejor forma para extraer al escalador chileno que había quedado varado y había pedido auxilio por un dispositivo satelital.
El impresionante rescate en Aconcagua en primera persona
"El domingo me avisaron de este andinista perdido y nosotros estamos a disposición del Parque", relató Freschi, e indicó que cuando estuvieron las autorizaciones hizo un sobrevuelo para buscar al hombre. "Estaba feo, ventoso, precipitando de a momentos y tuvimos que suspender".
En la tarde, cuando mejoraron las condiciones y el cielo se limpió, hizo otro sobrevuelo alrededor de las 18.
"De entrada lo ví", expresó. Rápidamente volvió a Horcones para buscar al resto de las personas que participarían del operativo y el material que iban a usar, cascos de comunicación y una eslinga de 30 metros de largo.
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"El Duro" Freschi contó que la idea original era que el operativo se hiciera con personal de la empresa Helicopters, que está preparado para este tipo de rescates, pero por un problema de funcionamiento del equipo de comunicación, rápidamente se cambió la estrategia y el efectivo Fabricio Corro, de la Patrulla de Rescate, estaba listo para salir.
Sabía lo que debía hacer ya que el mismo piloto, junto con el equipo de Helicopters, lo habían entrenado en diciembre pasado para este tipo de maniobras.
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"Lo importante es que conozca de montaña y de escalada. Si tiene que quedarse en algún lugar se tiene que poder mover por sí solo por si el helicóptero no puede volver a entrar por malas condiciones meteorológicas", explicó Freschi.
Indicó que este tipo de operaciones se hacen en distancias cortas, debido al riesgo que implica llevar a una persona enganchada en una eslinga. "La Laguna de Potrero Escondido era perfecta. Despegamos con la persona colgando", detalló.
Los videos muestran a la perfección la delicada maniobra del piloto en el momento en que operó la aeronave con suma cautela hasta que el efectivo de la Patrulla de Rescate tocó tierra firme en el mismo lugar donde estaba la víctima, y se desenganchó de la eslinga.
La nariz del helicóptero estaba a solo 25 metros de la pared de la montaña, y debido al viento que genera, era necesario que se alejara para no provocar desprendimiento de rocas que hiriera a la víctima o al rescatista.
"Cuando lo dejé lo vi por el espejo y era complicado porque estábamos en sombra. Me corrí para atrás unos 60 metros y un poco para abajo donde yo ya lo podía ver, lo tenía en la visual. Cuando él lo acomoda me llamó, me vuelvo a acercar y los enganché", precisó "El Duro".
La maniobra completa, desde que salieron de la laguna hasta que regresaron con el andinista chileno, duró entre 10 y 12 minutos.
"No es difícil, pero tampoco es fácil porque tenés que tener experiencia previa porque estás llevando a una persona y tenés que tener mucha precisión. Lo puede hacer cualquiera que tenga un entrenamiento previo en carga externa", aseguró el experimentado piloto de alta montaña.
El sueño de ser piloto y su amor por las aeronaves
Cuando tenía 5 años, Horacio Freschi escuchaba a diario el sonido de los aviones Mirage de la Fuerza Aérea que pasaban por el cielo donde estaba su casa, en la localidad de Morón, provincia de Buenos Aires. Lejos de asustarse, salía de su casa para saludarlos: "Ahí supe que quería ser piloto", expresó.
Su pasión por las aeronaves y su sueño de ser piloto se mantuvo durante su adolescencia. Estudió la carrera de Gendarme y en 1995 entró a la escuela de aviación del Ejército, donde cumplió su deseo.
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Trabajó y piloteó a lo largo y a lo ancho del país. Sumó cursos de vuelo en alta montaña y en agosto del 2001 voló por primera vez en el Parque Aconcagua. Las cosas se acomodaron a su favor y en 2002 se instaló en Mendoza, otro sueño que tenía, ya que su novia y actual esposa vivía en la provincia.
La vida le puso la posibilidad de dejar la Fuerza y pasar directamente al ámbito privado para trabajar en la empresa Helicopters. Luego de mucho pensarlo, tomó la difícil decisión que cambiaría su vida y dejó el uniforme a pesar que amaba la Gendarmería.
Desde el 2005 es piloto de la reconocida empresa a nivel mundial, que no solo trabaja en la temporada de Aconcagua, sino también en El Azufre, el exclusivo Centro Turístico Sustentable de Alta Montaña para esquiar en Mendoza.
Son casi incontables las horas de vuelo que acumula en su bitácora, las maniobras peligrosas y especialmente la cantidad de rescates y de maniobras de cargas externas que realizó en su carrera. Pero en el 2017 le ofrecieron hacer un perfeccionamiento de esa técnica aunque para rescates, con una persona colgando de una eslinga desde el helicóptero.
Primero dijo que no, hasta que le regalaron un libro llamado "Cuando la ayuda viene del cielo", de Siefgried Stangier, en el que habla de este tipo de rescates en Los Alpes en Suiza.
"Ese libro me motivó y acepté la propuesta. Allá me certificaron a mí y a un rescatista de la empresa", recordó.










