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El millonario de Italia que en un país de América del Sur compró 900.000 hectáreas para la moda y afectó a comunidades originarias

Una inversión millonaria en que transformó América del Sur el paisaje productivo, pero también abrió una herida histórica

En el cruce entre moda, poder económico y territorio, emerge en América del Sur una historia que desarma la idea romántica del éxito empresarial. Este imperio de Italia no se mide solo en pasarelas o balances financieros, sino por dejar huellas profundas y polémicas sobre la tierra.

A primera vista, la operación parecía responder a una lógica económica clara: expandir la producción, asegurar recursos y fortalecer una marca en crecimiento. Pero en ese mismo territorio de América del Sur ya existían otras historias

Luciano Benetton

El millonario de Italia que en un país de América del Sur compró 900.000 hectáreas para la moda y afectó a comunidades originarias

En América del Sur, uno de los casos más emblemáticos es el del empresario de Italia Luciano Benetton, pionero de la moda global y cofundador de Benetton, cuya expansión no se limitó a tiendas coloridas, sino que alcanzó una escala territorial difícil de imaginar.

A través de su grupo empresarial, Benetton adquirió cerca de 900.000 hectáreas en la Patagonia argentina, convirtiéndose en uno de los mayores terratenientes privados del país. Estas tierras, ubicadas principalmente en la provincia de Chubut, fueron destinadas en gran parte a la producción ovina para la industria textil. En apariencia, una integración vertical perfecta. Desde la materia prima hasta la prenda final. Sin embargo, detrás de esa lógica empresarial se abrió un conflicto mucho más complejo.

Carlos Slim (3)

El gigante de Italia en América del Sur

En agosto de 1991, el gigante italiano Benetton vió una oportunidad donde otros veían solo estepa. A través de Edizione Holding, adquirieron la totalidad de la CTSA por 50 millones de dólares. Con esta compra, Luciano Benetton se convirtió en el mayor terrateniente privado de Argentina. Hoy, sus dominios se distribuyen en un rompecabezas geográfico imponente: Santa Cruz (60%), Chubut (33%), Río Negro (5%) y Buenos Aires: 2%. En 2011, la empresa de Luciano Benetton es el mayor propietario foráneo de tierras argentinas, a través de su empresa Compañía de Tierras Sud Argentino S.A.

Diversas comunidades del pueblo Mapuche han reclamado históricamente que parte de esas tierras forman parte de su territorio ancestral. Las disputas no son nuevas, pero se intensificaron con el paso de los años, generando tensiones que combinan demandas legales, protestas y episodios de alta visibilidad mediática. Para estas comunidades, la cuestión no es solo la propiedad, sino el reconocimiento de una identidad y un vínculo con la tierra que precede por siglos a cualquier título moderno.

El caso Benetton se convirtió así en un símbolo incómodo. El de cómo un modelo de éxito global puede entrar en fricción con realidades locales profundamente arraigadas. Mientras la marca construía una imagen asociada a la diversidad y la inclusión, recordada por sus campañas publicitarias provocadoras, en el sur del continente se desarrollaba un conflicto que cuestionaba precisamente esos valores.