Ruca fue la perra rastreadora que indicó el lugar donde estaban los cadáveres de Lily Pereg (54) y Pyrhia Sarussy (63), las israelíes que estaban desaparecidas desde el sábado 12 de enero del 2019.
Detrás de la resolución del doble crimen que conmocionó a Mendoza, la astucia de una ovejera alemán de línea de trabajo fue la pieza clave para hallar la verdad.
Las pesquisas llegaron a su fin cuando Ruca, ladrando y rascando, señaló el lugar exacto donde estaban enterradas la madre y la tía de Nicolás Gil Pereg, en la vivienda de Buena Nueva en Guaymallén.
Ayelen Castro fue la adiestradora de Ruca, la perra de la que, en ese momento, habló todo el país, por haber señalado dónde estaban los cuerpos de las dos mujeres asesinadas por Gil Pereg.
Aunque Ruca falleció de viejita en el año 2024, su gran legado como perra rastreadora, aún continúa vigente y su labor quedó en los libros de la historia criminalística.
La Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza (ESCAM) ha sido una pieza fundamental en investigaciones de enorme complejidad, aportando la rigurosidad de sus binomios caninos (perro y guía) en escenarios críticos donde el tiempo juega en contra.
En este relato en primera persona de Ayelen Castro, una de las guías pioneras del país detalla cómo la astucia de Ruca, una ovejera alemán de trabajo que hizo historia, logró sortear las maniobras de distracción de un sospechoso para hallar las pruebas definitivas en Guaymallén.
De la sospecha al hallazgo: el macabro caso Gil Pereg
"De los casos más relevantes en los que trabajamos, estuvo el de Marina Vedia, una chica que estaba embarazada de cinco meses y apareció desmembrada, y el de Concepción Arregui, la mujer que fue víctima de femicidio en el dique Potrerillos. También, por supuesto, el de las hermanas en el caso de Gil Pereg", explicó Castro.
Luego agregó: "En ese caso particular, nos pidieron una búsqueda a una semana de que ellas estuvieran desaparecidas, en el mes de enero. La primera requisa se hizo en el terreno donde estaba Gil Pereg. Él no quería que entráramos con perros y nos pidió que, si lo hacíamos, los tuviéramos atados por sus gatos. Esa primera intervención la hicimos con tres binomios. Como primer binomio entró un ovejero alemán de línea de trabajo. Cuando ellos se fueron a requisar otra parte, entramos con Ruca, otra ovejera de línea de trabajo".
La intuición de Ruca y el quiebre de la investigación
Castro recordó el momento en el que la perra marcó el lugar donde se encontraban los cuerpos de las vìctimas de Gil Pereg. "Ruca parecía saber que teníamos poco tiempo. Como el sospechoso se fue a ver qué hacía el otro perro en la zona donde él dormía, aproveché ese momento y la solté. Apenas la solté, fue directo e hizo las marcaciones. De allí se levantó material y a la semana se obtuvo el resultado del cotejo de ADN con los cepillos de dientes que ellas habían dejado en el departamento que habían alquilado en Capital: dio positivo con la sangre de ellas".
Confirmación en el terreno y el adiós a una heroína
Luego la adiestradora detalló: "Para la segunda intervención, fuimos con cinco binomios de la organización para buscar directamente en el lugar. Como punta de flecha entró Ruca por haber hecho la primera marcación, la cual fue reconfirmada por los demás perros: Isis (una border collie), Julie (un ovejero alemán) y Tomba (un border collie de Sunchales). Los cinco perros marcaron exactamente el mismo lugar. Al excavar, se encontraron los cuerpos".
Genética y vocación: así se entrena un perro de rescate
Castro explicó cómo se entrena un perro para estas funciones: "A un perro de trabajo se lo selecciona prácticamente desde que nace. Buscamos genética de trabajo porque eso nos da una mayor probabilidad de éxito. Es una tarea muy seria ya sea buscar personas vivas en un terremoto o la detección de restos humanos, por lo que necesitamos compañeros caninos con ese perfil. Los padres de Ruca eran perros rastreadores; la seleccionamos de la camada y a los 70 días empezó su entrenamiento".
Un binomio pionero en el registro nacional
La adiestradora explicó que Ruca fue la primera perra en el país en entrar al Registro Nacional de Perros de Búsqueda, "y yo la primera mujer guía en ingresar a ese registro, que depende del Ministerio de Seguridad y del Departamento de Cinotecnia. Para entrar, se rinde un examen complejo de dos niveles donde se simula un terremoto. Ruca aprendía todo muy rápido, era sumamente proactiva y predispuesta".
Posteriormente agregó: "Ruca demostró una gran operatividad en todas sus intervenciones y dejó la vara muy alta. Nunca dejamos de entrenar hasta su jubilación a los casi 11 años; la retiré por una cuestión física, pero su espíritu era seguir yendo a los entrenamientos".
Labor ad honorem y el legado de ESCAM
La excompañera de Ruca comentó que sigue en actividad: "Seguimos aunque no tan intensamente debido al desgaste que a veces genera la parte burocrática. De a poco nos estamos incorporando a otras razas, como el schnauzer mini, que al ser perros chicos de trabajo resultan más llevaderos para trasladar a ciertos lugares. No somos muchos binomios, pero seguimos porque es algo que nos apasiona y uno nunca lo deja del todo".
Y remarcó: "Esto se hace por el servicio y por lo que un perro bien entrenado puede aportar a una causa (un femicidio, un terremoto o una persona perdida en el cerro). Rédito económico no hemos tenido nunca, ni siquiera para las bolsas de alimento; toda nuestra labor es ad honorem."
Un monumento al esfuerzo desinteresado
Castro propuso una idea para reconocer el esfuerzo de los perros de trabajo como Ruca que cumplen tan importante labor: "Existe el deseo personal y un proyecto para que se haga una estatua en el Ministerio Público Fiscal. La idea es que se reconozca y conmemore el trabajo desinteresado de todos los perros que han pasado por las ONG y las fuerzas ayudando en las búsquedas. El perro no sabe lo que está haciendo en términos humanos; para él es un juego con el que ayuda a los demás. Y recordó que la ONG mendocina en la que ella está se llama Escam (Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza)".
Cuál fue la condena de Gil Pereg y qué pasó con él
El autor de los dos femicidios que conmocionaron a la provincia y al mundo fue condenado en noviembre de 2021, un jurado popular en la provincia de Mendoza declaró a Gilad Pereg culpable por unanimidad.
La jueza técnica dictó la pena de prisión perpetua para Gil Pereg por el doble crimen de su madre, Pyrhia Saroussy, y su tía, Lily Pereg, cometido en enero de 2019.
Gil Pereg no cumplió la condena en un penal común, sino que permaneció alojado bajo estricta custodia en el Hospital Neuropsiquiátrico El Sauce, en la localidad de Guaymallén, Mendoza.
Su destino final llegó el 7 de julio de 2024, cuando Gil Pereg murió a los 43 años en las instalaciones de El Sauce luego de una descompensación, habiendo cumplico poco más de un año de su condena a perpetua.
En pocas palabras
- Ruca, la perra: la can rastreadora fue crucial en la resolución del caso Gil Pereg en 2019.
- Legado perruno: su labor pionera en criminalística marcó un hito en la búsqueda de personas.
- Su adiestradora propone reconocer a los perros: La idea es hacer una estatua en el Ministerio Público Fiscal.









