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El ingenio y esfuerzo de un alumno para superarse en crisis

Un alumno de séptimo grado dio un ejemplo de ingenio y superación al cumplir con sus tareas, pese a la falta completa de materiales y apoyo

En el mundo del boxeo hay un axioma contundente. Y no hay mejor metáfora de la vida que el boxeo. El axioma dice: "La vida es como el boxeo, no pierde el que cae sino aquel que no se levanta". Y la crisis generada por la pandemia del coronavirus ha mandado a la lona a casi toda la humanidad. Pero hay ejemplos conmovedores, y especialmente porque lo protagonizan niños, donde estos se ponen de pie y siguen dando la batalla, aunque lo hagan en condiciones de desigualdad. Un alumno de séptimo grado de una escuela mendocina dio un ejemplo de ingenio y superación al cumplir con sus tareas, pese a la falta completa de materiales y apoyo -circunstancial- intrafamiliar.

El niño se llama Ignacio Olguín, y es alumno del 7° C de la escuela N° 1042 Arístides Villanueva, que está en pleno Barrio Cívico de la capital mendocina, y recibe a chicos de la zona céntrica, y gran cantidad de otros provenientes de barrios marginales, especialmente del Oeste. Esto hace que el trabajo de los docentes sea doblemente esforzado para lograr los objetivos académicos en condiciones tan adversas como el dictado de clases no presenciales y la falta de canales de comunicación de muchos estudiantes.

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Esta es la foto del trabajo de el pequeño Olguín, compartido junto al de sus compañeros en la aplicación Padlet con la profesora

Esta es la foto del trabajo de el pequeño Olguín, compartido junto al de sus compañeros en la aplicación Padlet con la profesora

Ignacio demostró sus ganas de cumplir con sus deberes escolares, pese a las miles de excusas que podría haber argumentado. La tarea encargada se trataba de un práctico interdisciplinario, especialmente de Inglés y Lengua. Los niños del último grado de la educación primaria debían confeccionar una maqueta de su ciudad, y destacar algún punto de referencia asociado con José de San Martín, que el mes pasado se conmemoraba un aniversario de su fallecimiento.

Los docentes a cargo del trabajo encargado fueron: Nelly Balderrama, profesora de inglés; Micaela Serrano de Lengua; Claudia González, de Ciencias; y Vanesa Mora, de Matemática.

La ciudad y los homenajes a San Martín

Precisamente Nelly Balderrama fue quien describió la consigna, donde Nacho sorprendió y emocionó a propios y extraños. "Se trata de un trabajo integrado, donde hablamos sobre “mi ciudad”, y los chicos tenían que hacer la representación de la ciudad desde su punto de vista, por ejemplo, desde el lugar donde viven, y tenían que agregarle algo referido a San Martín, que es un tema que hemos estado trabajando en agosto, ya sea una calle con ese nombre, o monumento en una plaza. Todos han hecho cosas distintas. Algunos hicieron el Campo Histórico de El Plumerillo, u otras representaciones", dijo la profe de inglés, que agregó: "La actividad era aprender vocabulario sobre: elementos que se encuentran en la ciudad, como, por ejemplo, la escuela, un banco, un kiosco, y agregarle algo referido a San Martín. El resultado final era hacer una maqueta y describirla en inglés, usando preposiciones de lugar, y presentarla", aclaró.

Los alumnos pusieron todo su empeño, y se lucieron con sus trabajos, muchos de ellos de exquisita factura, usando los recursos a su alcance y cumpliendo las consignas dadas.

Allí Ignacio puso todo su ingenio y cumplió con creces su trabajo, usando a falta de materiales, su inventiva. La maqueta vio reemplazadas a las figuras de tres dimensiones (3D) por otras de 2D, recortadas de revistas o impresiones. El niño echó mano a los elementos de su casa, y todo se armó en el suelo, donde las piedritas se transformaron en calles, tronquitos fueron edificios, y finalmente, el eje del tema, el verde pastito de su jardincito paso a ser el"Parque general San Martín".

Con mucho pudor la mamá de Ignacio se había comunicado con las docentes para explicarles la difícil situación que pasa la familia, con su madre (abuela de Pablo) internada, lo que le demanda su cuidado y la ausencia por largas horas del hogar, por lo que el niño debió hacer su tarea en solitario, apenas ayudado por una tablet rota, que le permitió fotografiar y enviar el resultado de su trabajo a la escuela, el que fue subido, junto al de sus compañeros, a la aplicación Padlet (hacer click aquí para ver).

No solo Ignacio se limitó a cumplir con su obligación, sino que además, sin pensarlo, dio un muestra de valor y sentido de la responsabilidad digno de imitar y destacar.

El árbitro de la vida contó hasta "ocho", y allí estaba el niño mendocino de pie, con la guardia lista para seguir la pelea hasta el final.