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El ingeniero de Argentina que emigró a Canadá como peón granjero y hoy triunfa con su imperio en América del Sur

Este ingeniero de Argentina comenzó desde abajo y logró construir un imperio que triunfa América del Sur

Ingeniero agrónomo de formación, su recorrido no fue lineal. En sus inicios emigró a Canadá, donde trabajó como peón rural. Ese paso, lejos de ser anecdótico, marcó su vínculo con el trabajo en campo y su visión sobre la escala y la eficiencia productiva para implementarla en Argentina.

Daniel Bartolucci (1)

El ingeniero de Argentina que emigró a Canadá como peón granjero y hoy triunfa con su imperio en América del Sur

Daniel Bartolucci se graduó como Ingeniero Zootecnista en la Universidad de Tucumán. Ante la falta de oportunidades locales, emigró a Canadá, donde comenzó desde lo más bajo como peón en una granja porcina de 1.500 madres. Con el capital y la experiencia acumulados, volvió a Argentina hace más de 30 años.

De regreso en Argentina, comenzó a desarrollar un modelo que con el tiempo se convertiría en referencia. A través de Los Grobo, uno de los grupos económicos y agroindustriales más importantes del país, impulsó una estructura en el norte basada en la articulación de productores, servicios y tecnología, en lugar de concentrar toda la operación en la propiedad de la tierra.

Daniel Bartolucci

¿Qué hizo de diferente?

Inició su camino comprando campos en Salta y luego en Santiago del Estero, los cuales vendió para finalmente apostar todo por Catamarca en 1989. En lugar de buscar las tierras fértiles y fáciles de la Pampa Húmeda, puso el ojo en el Noroeste Argentino (NOA). Hace 25 años, Bartolucci tomó una decisión que cambió la región: instaló el primer equipo de riego por pivote en el este catamarqueño. Fue un pionero absoluto. Mientras otros esperaban la lluvia, él buscó el agua en el subsuelo.

A diferencia del modelo tradicional dependiente de gasoil, Bartolucci instaló parques fotovoltaicos para bombear agua subterránea en zonas semiáridas, logrando semillas de sanidad superior gracias al clima seco. No solo siembra, integra agricultura con ganadería de alta genética (Brangus) y certifica la protección de bosques nativos con la Fundación Proyungas. Su mérito real fue aplicar tecnología de precisión donde otros solo veían monte o aridez.

El crecimiento no fue inmediato, pero sí sostenido. La empresa avanzó en producción agrícola, comercialización de granos y provisión de insumos, construyendo una red que hoy supera las fronteras nacionales. Su presencia se consolidó en países América del Sur como Brasil, Uruguay y Paraguay, donde replicó el mismo esquema de integración productiva.

En paralelo, su figura quedó asociada a una transformación más amplia del agro de Argentina. Durante las últimas décadas, el sector incorporó tecnología, mejoró rendimientos y se volvió más competitivo en mercados internacionales. En ese proceso, el modelo de gestión que promovió Grobocopatel ayudó a redefinir la escala de producción y la relación entre actores del sistema.

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