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El Hospital Universitario cerró su internación y hay polémica

Las autoridades de la UNCuyo decidieron suspender el servicio de internación del Hospital Universitario por los gastos que implica. Malestar en los trabajadores

A pocos días de que el 2020 llegue a su fin, una carta enviada por el rector de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Daniel Pizzi, informaba a las autoridades del Hospital Universitario la decisión de cerrar el área de internación. La medida implicaba la no renovación de los contratos de los 46 profesionales de la salud que se desempeñaron en ese área durante los momentos más complicados de la pandemia. El director de la institución, Jorge Juri, presentó su renuncia. Sin embargo, la decisión del cierre fue confirmada por el Consejo Superior.

"Es el problema de la frazada corta", sintetiza la titular de Fadiunc, Francisca Staiti, sindicato que nuclea a los docentes universitarios y que se ha solidarizado con la situación y las medidas de fuerza que realizaron los trabajadores durante los últimos días en la puerta del edificio del ex hospital ferroviario ubicado en la calle Paso de los Andes, de Ciudad. Es que el tema presupuestario es hacia donde apuntan desde todos los ámbitos.

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Fue a fines de mayo que las autoridades de la casa de altos estudios inauguraron la sala de internación "Dra. María Victoria Gómez de Erice", que contó con 15 habitaciones y 29 camas de mediana complejidad. Se trataba de un paso muy importante para el personal estable de la institución a 10 años de su apertura ya que, hasta ese momento, se desarrollaba solo como consultorios. Durante el acto, desde la UNCuyo expresaron que la idea era seguir con la ampliación: "Se continuará con el resto de las obras mentadas para el Hospital Universitario, en las que se incluyen quirófanos de alta y mediana complejidad; unidades de terapia intensiva y coronaria, entre otros servicios".

Tras más de siete meses colaborando con la atención de pacientes que padecieron coronavirus en Mendoza, desde el rectorado y el Comité de Emergencia de la UNCuyo decidieron suspender el servicio y no renovarle el contrato -que vencía el 31 de diciembre- a los profesionales que se desempeñaron allí. La comunicación que se dio a conocer también detallaba que se le iba a hacer entrega a los trabajadores desvinculados de un bono de fin de año de $5.000.

Las autoridades de la universidad además aseguraron que, en caso de un rebrote, se iba a volver a poner en marcha el lugar. Pero, ante la caída de casos que se ha registrado desde principios de noviembre en Mendoza, la situación era crítica. "La razón fundamental de esa decisión es que la universidad no cuenta con los fondos necesarios para mantener una estructura ociosa que implica un gasto promedio de $5 millones mensuales", aseguraron durante este miércoles los miembros del Comité de Emergencia ante una convocatoria extraordinaria que realizó en Consejo Superior.

La decisión fue acompañada por la mayoría de los representantes de este órgano y justificada por el decano de la Facultad de Medicina, Roberto Miatello, quien expuso: "El Hospital Universitario se asemeja más a un hospital de administración privada que pública. El sistema privado se está reestructurando hacia la forma original que tenía antes de la pandemia. Por eso, en este momento, el personal que contrataron para atención Covid también ha sido desafectado o regresado a sus servicios originales si provenía de otros ámbitos”.

Justamente es en contra de esta postura que se ha manifestado Fadiunc, quien no representa a los trabajadores a los que no se les renovó el contrato, pero acompaña el reclamo. "Es un problema que se viene dando desde hace varios años donde el presupuesto nunca termina de alcanzar. El dinero que se envía desde la Nación no es ajustado respecto a la inflación y casi más del 90% se destina a salarios. Pero también queremos que el hospital retome el espíritu para el cual fue creado y destierre esa visión mercantilista de considerar la salud como un gasto porque esto colabora con la precarización y flexibilización de los contratos laborales", aseguró Staiti.

Según la dirigente, en la institución sanitaria existen varios profesionales que se encuentran como jefes de trabajos prácticos -uno de los más bajos de la escala docente universitaria-, otros figuran como no docentes y otra parte bajo la modalidad de contratados. "Es inamisible que el Estado sea quien lleva adelante la precarización", señaló.

La renuncia del director

El conflicto fue sumando escalas luego de que el director del centro asistencial decidiera presentar su renuncia al manifestarse en contra del cierre del área y de las manifestaciones que se realizaron durante la sesión del Consejo Superior en la que se ratificó la suspensión del servicio.

"Es verdad que el hospital tiene un concepto de financiamiento mixto, es decir, público y privado. Ya que se realizaron varios convenios con obras sociales y prepagas. Eso se tradujo durante mucho tiempo en la productividad de personal y fue creciendo hacia una idea de autosustentabilidad. Pero debe quedar en claro que la concepción primigenia es de hospital público nacional", explicó Jorge Juri, quien ponderó el rol social de la institución que presidió.

"La apertura vino a reflotar el sueño de muchos. Siempre estuvo un poco frenado por las posiciones que se tenía desde la universidad. No fue hasta la pandemia que avanzamos un poquito y se puso en marcha lo que se había concebido", detalló el profesional y aseguró que el dinero para financiar las obras que se debían realizar salió en parte de lo que la institución había recaudado.

Fue en abril que el rector Daniel Pizzi le pidió colaboración a la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti (PJ) para gestionar una ayuda financiera ante el Gobierno nacional. El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, se comprometió en el envío de $25 millones. Con estos fondos se pensaba acondicionar el primer piso del edificio, tarea que se culminó en poco más de un mes.

Sin embargo, desde la universidad indicaron que solo llegó el 30% de estos fondos. Por su parte, Juri denunció que el monto recibido tampoco se destinó al hospital. "Iban a llegar dos partidas. La primera parte quedó en la universidad aunque hayan sido fondos reservados para el hospital. Hay cosas que no se entienden, como invertir en consultorios para la facultad de Medicina en lugar de unificar las tareas dentro del hospital", dijo Juri.

Y agregó: "Lo más triste es el destrato hacia la gente. En el Consejo no se escuchó a los trabajadores. No se puede menospreciar al personal de salud y decirle que hoy se van pero que el mes que viene, si tienen ganas, los vuelven a llamar".

En el Ministerio de Obras Públicas figura la ficha del proyecto y se especifica que las obras finalizaron pero no se da detalles sobre la entrega del financiamiento.

Proyecto del Hospital Universitario