Prevención en Salud

El Gobierno recordó cómo prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico tras la muerte de 3 niños

Se dio a raíz del caso de tres menores cordobeses fallecidos por esta enfermedad que afecta principalmente a chicos entre 1 y 5 años

Por UNO

A raíz de la noticia de tres niños cordobeses fallecidos el fin de semana por el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), infección causada por un grupo de bacterias presentes en la materia fecal de animales, desde el Gobierno de Mendoza recordaron cómo prevenir la enfermedad y evitar la contaminación de los alimentos.

El Ministerio de Salud y Deportes brindó algunas recomendaciones, destacando la importancia de consumir agua segura, alimentos bien cocidos, el lavado frecuente de manos y no interrumpir la lactancia, entre otras formas de prevención. En caso de tener síntomas, se solicita acudir al médico y no automedicarse.

En Argentina, el SUH es una enfermedad endémica con entre 400 y 500 casos nuevos cada año. La frecuencia de aparición es mayor durante los meses cálidos de verano, aunque se presentan también en otras estaciones.

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El lavado de manos es fundamental al momento de manipular los alimentos.

El lavado de manos es fundamental al momento de manipular los alimentos.

El Síndrome Urémico Hemolítico, conocido como "la enfermedad de la carne cruda", es causado por una bacteria llamada Escherichia coli, que se encuentra en el intestino de las vacas y de otros animales de granja. Se presenta con mayor frecuencia en niños menores de 5 años. Sin embargo, niños más grandes y adultos también pueden padecerla.

"La transmisión ocurre a través de la vía fecal-oral, frecuentemente a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados o por contacto directo con personas o animales infectados u objetos contaminados", advirtieron las autoridades sanitarias.

Cómo se manifiesta el Síndrome Urémico Hemolítico

En cuanto a los síntomas, se manifiesta por diarrea con o sin sangre. Los niños con esta enfermedad orinan poco, pierden el apetito y presentan palidez, irritabilidad y hasta pueden tener convulsiones. El SUH puede ser grave y dañar los riñones. De hecho, estadísticas nacionales aportaron a mitad del año pasado que esta infección es "la segunda causa de insuficiencia renal crónica en niños".

Se transmite por consumo de agua o alimentos contaminados con esta bacteria, como carnes de vaca sin cocción completa, especialmente la carne picada o productos lácteos sin pasteurizar; la contaminación cruzada al usar la misma superficie o utensilios para lo crudo y lo cocido, cortar la cadena de frío de los alimentos, y verduras que se consumen crudas. También se puede adquirir por el uso de agua no potable, el baño en aguas contaminadas y la falta de higiene en las manos de quien manipula los alimentos.

No hay tratamiento específico para curar la enfermedad. Se tratan los síntomas y el compromiso de los órganos afectados. Si llega a producirse una insuficiencia renal aguda, se indica diálisis.

Riñones
El Síndrome Urémico Hemolítico es la segunda causa de trasplante renal en niños.

El Síndrome Urémico Hemolítico es la segunda causa de trasplante renal en niños.

De allí que los especialistas recomiendan "alimentar a los niños hijos exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses de vida y, a partir de esa edad, mantener la lactancia junto con la alimentación complementaria, idealmente hasta los 2 años o más". Para los mayores de 2 años, usar leche en polvo fortificada con hierro o leche pasteurizada (la que se compra envasada).

Si el bebé usa chupete (luego de instalada la lactancia), que no esté roto ni tenga partes flojas. Lavarlo seguido con agua y jabón y que el adulto no lo “limpie” con su boca.

La mortalidad es baja pero puede dejar secuelas

El agua de las piscinas y de los piletines de lona o plástico debe ser renovada con frecuencia. El agua de los piletines de lona también debe ser clorada.

La mortalidad de la enfermedad es baja, de alrededor de 3 %, y el compromiso del sistema nervioso central es la principal causa de muerte.

Luego del período agudo de la enfermedad, el 70% de los pacientes se recupera completamente. Sin embargo, un 4% aproximadamente queda con alguna secuela neurológica, y 30 %, con algún grado de compromiso del riñón.