Figuras del teatro mendocino como El Flaco Suárez volvieron a escena porque aman lo que hacen y saben transmitirlo al público pero esencialmente porque para comer deben trabajar, como miles de colegas suyos, a pesar de los tiempos signados por el Covid y sus limitaciones.

Así, Suárez, Sandra Viggiani y Daniel Quiroga -El Negro para cualquier mendocino que se precie de ser tal- sacaron pecho, enfrentaron la crisis que también afecta al arte y sus espectadores y deleitaron al público.

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Lo hicieron reír pero también emocionar y sobre todo lo hicieron pensar con obras que han vuelto a convocar a la gente que concurrió a espacios públicos y privados.

Hablemos de la pareja y Pollo Picante salieron a escena en el Teatro Independencia en las últimas semanas. Amores de mi vida y Cuentos infantiles para adultos fueron disfrutadas en el espacio Bonafide de Paso de los Andes y Sobremonte de la Quinta.

El Flaco Suárez, que este año celebra 55 años de trabajo sobre las tablas, y Viggiani desplegaron en el teatro mayor de Mendoza Hablemos de la pareja, una comedia donde encarnan a Rafael y Mariana, un matrimonio que afronta los típicos problemas que emergen después de varios años de unión: el divorcio, la convivencia y la comunicación. Nada más y nada menos.

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Rafael y Mariana en la piel del Flaco Ernesto Suárez y Sandra Viggiani.

Rafael y Mariana en la piel del Flaco Ernesto Suárez y Sandra Viggiani.

El humor, el profesionalismo de la dupla actoral para meterse a los espectadores en el bolsillo y las ganas de ver teatro en el teatro hacen que la hora y cuarto que dura el espectáculo pase volando.

Catorce años pasaron desde que Suárez y Viggiani subieron a escena por primera vez con Hablemos de la pareja.

Es imperativo destacar el cariño que el público le profesa al Flaco Suárez al final de cada acto pero ya desde el saludo inicial. Hay una corriente indestructible y cada vez más potente ahí, sin dudas. Admiración y sentido de pertenencia que le llaman. ¿Acaso iIdolatría?

La hora del Negro

Quiroga volvió con Amores de mi vida y Pollo picante hasta que el fin de semana estrenó Cuentos infantiles para adultos, un show que nos muestra el Lado B de historias entrañables con las que crecieron muchas generaciones.

Así, con mucho ingenio, humor y una visión irónica, El Negro pone aquellos viejos cuentos patas para arriba y desafía al auditorio sembrando dudas acerca de la clásica inocencia de Caperucita Roja y La Abuelita en su historia con el Lobo Feroz y hasta protagonizando un monólogo en el piel El Pollito Feo, versión cuyana de la obra de Andersen.

Los siete enanitos de Blancanieves y la manzana envenenada se vuelven capítulos desopilantes de una puesta en escena a la que El Negro le da siempre un valor agregado: la interacción con el público, esa chispa que le permite salir del libreto por unos segundos y bromear con alguno de los asistentes por cuestiones tan mundanas como el sonido de un celular en medio de la función.

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El Negro Quiroga encarna a El Pollito Feo, versión mendocina del cuento de Andersen.

El Negro Quiroga encarna a El Pollito Feo, versión mendocina del cuento de Andersen.

Los demás es Quiroga en estado puro, como su paleta inagotable de caras y gestos que hacen inútil cualquier palabra dicha sobre el escenario y conducen inevitablemente a la carcajada.

El Negro también se ocupa, ya terminado el show, de aportar una mirada crítica a la situación laboral de los actores, agravada por la pandemia y la imposibilidad de actuar durante poco más de un año.

Celebra entonces la existencia de espacios públicos y privados que promuevan el trabajo de los artistas y pide por más porque lo que hay es insuficiente para tanta necesidasd. La cultura somos todos, dice con justa razón y el público se queda pensando y reacciona con aplausos antes de volver a casa.