Los indicadores que monitorean los centros climáticos internacionales, como la Organización Meteorológica Mundial, muestran condiciones cada vez más favorables para el desarrollo de un evento de El Niño. En Mendoza, los pronósticos abren la posibilidad de contar con mayores precipitaciones sobre las nacientes de los principales ríos durante los próximos meses.
El fenómeno de El Niño prevé más precipitaciones en Mendoza pero no revierte la crisis hídrica
Aunque los pronósticos son alentadores, los expertos consideran prematuro hablar del mejor invierno níveo de los últimos años pese a la presencia de El Niño
"Hace varios meses se observa un incremento sostenido en las temperaturas del Océano Pacífico Ecuatorial, en consonancia con una reducción de los vientos alisios y una modificación en las anomalías de presión atmosférica y en los patrones de precipitación", explicó Juan Rivera, investigador del Conicet, doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos e integrante del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA).
Para Mendoza, el principal impacto podría observarse en la disponibilidad de agua. Rivera señaló que, si se cumplen los pronósticos estacionales, aumentan las probabilidades de registrar precipitaciones por encima de los valores normales durante lo que resta del invierno y buena parte de la primavera sobre las nacientes de los principales ríos provinciales.
"A priori, son buenas noticias para la disponibilidad hídrica regional", sostuvo.
La situación en la Cordillera por el fenómeno de El Niño
Sin embargo, el especialista aclaró que un eventual evento de El Niño no modificaría la tendencia observada durante las últimas décadas en la Cordillera de los Andes.
"El fenómeno presenta variaciones en escala interanual, las cuales se solapan a una tendencia de largo plazo hacia una reducción progresiva de las precipitaciones a lo largo de la Cordillera. Un evento de estas características no revierte las tendencias de largo plazo", afirmó.
Rivera también fue consultado sobre las diferencias con el evento de El Niño registrado entre 2015 y 2016.
"A esta altura del año el evento 2015-2016 ya había comenzado y alcanzó anomalías de temperatura superficial del mar superiores a los 2 grados. Por el momento, algunos modelos indican que eso podría suceder en el evento actual hacia el verano", explicó.
No obstante, consideró que todavía es temprano para establecer comparaciones. "Una vez establecido el evento, resta ver el comportamiento de la atmósfera y los impactos regionales", indicó.
Respecto de las expectativas sobre la nieve acumulada en la Cordillera, Rivera descartó realizar proyecciones.
"Es prematuro afirmarlo. Todas las estaciones de medición de nieve de la provincia están por debajo de sus acumulados normales al día de la fecha", señaló.
El investigador agregó que será necesario esperar el comportamiento de los próximos meses para determinar el alcance real del fenómeno en Mendoza.
"Todos los eventos El Niño son distintos y lo mismo sucede con sus impactos", concluyó.






