El descubrimiento de un tesoro enterrado en uno de los sitios arqueológicos más estudiados del mundo sorprendió a un grupo de investigadores. El hallazgo se dio en la tumba de Qin Shi Huang, el primer emperador de China, famosa por estar custodiada por un ejército de 6,000 guerreros de terracota.
El descubrimiento de un tesoro imperial que se mantuvo oculto durante dos milenios
Arqueólogos realizaron un descubrimiento sorprendente en una tumba que ocultó un tesoro durante milenios
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Recientemente, en el lugar se encontró un ataúd de 16 toneladas en una tumba cercana, lo que podría aportar nueva luz sobre las leyendas que rodean al emperador y su descendencia.
Un emperador que quería ser inmortal
Qin Shi Huang, quien gobernó del 259 al 210 a.C., es recordado tanto por sus logros en vida como por su obsesión con la inmortalidad. Con la esperanza de derrotar a la muerte, mandó construir una ciudad subterránea repleta de guerreros preparados para el combate. Su mausoleo, el más grande del mundo, todavía contiene muchos secretos, aunque con el tiempo fue víctima de muchos saqueos.
Una excavación en 2010 reveló los cimientos de una enorme residencia palaciega, con 18 viviendas de estilo patio dispuestas alrededor de un edificio central. Este palacio, una cuarta parte del tamaño de la Ciudad Prohibida de Beijing, fue diseñado para ser el hogar del emperador en la otra vida, indicando la magnitud del complejo funerario.
Una de las leyendas que rodean a este sitio es la del Príncipe Gao, hijo del primer emperador. Según Sima Qian, un historiador que escribió alrededor del 85 a.C., después de la muerte de Qin Shi Huang, el Príncipe Gao quiso acompañar voluntariamente a su padre al más allá, por lo que fue asesinado por uno de sus hermanos.
Aunque la historia podría ser ficticia, la reciente excavación de un ataúd de 16 toneladas cargado de tesoros podría darle vida al mito. Este ataúd contenía armas, armaduras, jade, camellos de oro y plata, utensilios de cocina y 6.000 monedas de bronce, sugiere que el difunto era una figura de alto rango, posiblemente uno de los hijos del emperador.
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Un descubrimiento inesperado
El descubrimiento del ataúd se dio 2011, pero lo dejaron en su lugar según la política del gobierno chino de no intervenir en el mausoleo y sus contenidos. Sin embargo, los arqueólogos regresaron este año para recuperar el ataúd, amenazado por fuertes lluvias. Fue trasladado para un estudio detallado, lo que permitió un análisis de su contenido.
Una vez que lo abrieron Jiang Wenxiao, líder de la excavación, expresó su asombro continuo cada vez que baja al sitio. "Después de la muerte del primer emperador, sus hijos tuvieron un final trágico, por lo que estoy más inclinado a creer que esta tumba pertenece a un noble de alto rango o a un jefe militar", dijo Jiang Wenxiao. Añadió que la tumba estaba construida con una precisión impresionante, tan profunda y a gran escala, que sorprendentemente no había sido saqueada.





