Arqueólogos

El descubrimiento que revela el pasado de nuestros primos humanos

Un extraordinario descubrimiento cerca de Taiwán confirma la amplia distribución de los denisovanos, parientes extintos de los humanos, en Asia

Arqueólogos confirmaron que una mandíbula hallada en el fondo marino cerca de Taiwán pertenece a un denisovano, según revela un reciente descubrimiento publicado en la revista especializada Science. Este hallazgo proporciona evidencia crucial sobre la distribución de estos parientes extintos de los humanos modernos.

Denominada Penghu 1, la pieza fue recuperada por un pescador aproximadamente a 25 kilómetros de la costa occidental de Taiwán. Mediante técnicas innovadoras, determinaron que el espécimen no pertenecía a nuestra especie ni a los neandertales, sino a estos enigmáticos humanos denisovanos.

Técnicas revolucionarias

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Gracias a la paleoproteómica, lograron identificar el origen del fósil. "Esta metodología nos permite estudiar diversos restos homininos", explicó Frido Welker, antropólogo de Copenhague y coautor del descubrimiento.

Tales avances resultan fundamentales porque los fósiles denisovanos son extremadamente escasos en Asia. A diferencia de los neandertales, los denisovanos se conocen principalmente a través de su ADN, con pocos restos identificados hasta ahora.

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Penghu 1 presenta características únicas: mandíbula robusta con dientes grandes, muy diferente a las mandíbulas neandertales. Estos rasgos amplían nuestro conocimiento sobre la evolución humana durante el Pleistoceno.

Investigaciones confirmaron que "grupos homininos contrastantes coexistieron durante el Pleistoceno en Eurasia", revelando una diversidad sorprendente en la evolución del género Homo.

Distribución y cronología que demuestra el descubrimiento

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El descubrimiento explica mucho sobre la vida de estos parientes de los humanos modernos.

El descubrimiento explica mucho sobre la vida de estos parientes de los humanos modernos.

Estudios demuestran que nuestros parientes humanos estaban distribuidos por Asia, desde Siberia hasta Taiwán. "Este hallazgo confirma presencia hominina en el extremo oriental de Eurasia", comentó Sheela Athreya, antropóloga ajena a la investigación.

Fechas aproximadas sitúan el fósil entre 10.000 y 190.000 años atrás, pudiendo ser "el denisovano más joven hallado hasta ahora", indicó Welker.

Científicos consideran que este descubrimiento abre nuevas posibilidades para identificar restos adicionales. "Logramos mejores resultados con fósiles hallados en canales y lechos de ríos en Asia", expresó Athreya.

Próximamente aplicarán esta metodología para examinar más huesos arcaicos, ampliando conocimientos sobre humanos prehistóricos en diversas regiones donde posiblemente migraron estos fascinantes parientes.

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