El dolor y la ingrata sorpresa de la familia del anciano Gregorio Vilca Flores es infinita, ya que no solo viven el luto de la muerte de su familiar, sino que ahora están soportando una situación insólita, y de no mediar el dolor de la muerte, sería tragicómica y digna de un sainete barato. Primero no encontraban al abuelo, que estaba internado en la Clínica Privada, de la capital mendocina. Luego de unos días les dijeron que se habían equivocado y había fallecido, y que le entregaron por error el cuerpo a otra familia, que para agravar la situación lo había cremado, mientras que su verdadero pariente está vivo.
El cadáver de su abuelo fue dado a otra familia y cremado

Fabián Vedia y su familia reclaman las cenizas y las certificaciones del fallecimiento de su abuelo, que fue entregado por error a otra familia, que decidió que fuera cremado.
Fabián Vedia es un joven empleado, nieto de Vilca Flores, y relató el calvario que se sumó al dolor de la muerte de su abuelo, del que no tienen ni el cuerpo, ni las cenizas y ni siquiera un certificado de defunción. Esta situación desatada por la pandemia del coronavirus, desnuda la realidad del descontrol que se vive en algunos nosocomios privados.
"Mi abuelo ingresó a la Clínica Privada el domingo 26 de julio, cuando lo vino a buscar una ambulancia de ahí. Se lo llevan con un cuadro de problemas respiratorios y lo ingresan, quedándose mi tío (Mario Flores, hijo de Gregorio) cuidándolo. En un momento determinado le dicen que ya no puede quedarse a cuidarlo por los protocolos del coronavirus, lo sacan y le dice que van a estar informando a la familia", inició el relato cronológico de la situación Fabián.
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"Mi tío llamó el lunes, y le dijeron que mi abuelo estaba igual; y cuando llama el martes, le dicen que está mejor y que lo vayan a cuidar. El miércoles fue al hospital, le indican que está en el 2° piso, habitación 24. Cuando entra, se da cuenta que no era su padre quien estaba ahí. Se arma el lío, y al otro hombre le piden los documentos y corroboran que no es mi abuelo, y a partir de ahí ya no nos dieron ninguna información, ni la doctora ni las enfermeras", continuó Vedia.
Desatada la tragedia griega, Vedia contó: "A mi tío lo llevan a hablar con el director, el señor Luis Cicchitti, y ahí, luego de mil vueltas le dicen que el abuelo falleció el lunes, por un problema respiratorio, una pequeña neumonía. Mi tío preguntó si había sido Covid-19, y le dijeron que no, que los exámenes habían dado negativo".
Pero a continuación ocurrió algo que encendió la alarma de la familia. "(A Mario) le dijeron que no se hiciera problema, que el hospital se iba a hacer cargo de todos los gastos del sepelio, y esto le pareció muy raro a mi tío, y le dijeron que en unos días lo iban a llamar para firmar todos los papeles", contó el nieto de la víctima de esta historia.
El enredo ya era una bola de nieve cuesta abajo, cada vez más grande el problema, y Fabián relató: "Luego lo empiezan a llamar a mi tío, supuestamente de la administración de la clínica, y resultó que en realidad lo llamaba un abogado, con un escribano, y querían que firmara un consentimiento, porque a mi abuelo lo habían entregado a otra familia y ellos lo habían cremado. Aquí queda involucrada la otra familia -que solo sabemos que se apellidan Molina-, a los que le habían dicho que su pariente había muerto, y no era así, estaba vivo. Pedimos datos de esa familia para confirmar que ellos habían cremado a mi abuelo y no nos dieron nada".
Según el nieto del fallecido, la presión de la clínica para sacarse el problema de encima fue mayor. "Comenzaron a llamar insistentemente a mi tío, incluso un sábado a las 22, diciéndole que le mandaban un taxi para que fuera a firmar papeles. Sorprendido nos consultó, y le dije que no firmara nada, yo no podía ir por estar trabajando, porque había algo raro ahí", dijo, para agregar: "Contactamos a un abogado, que comenzó a exigir documentación, llamó personalmente al doctor Cicchitti, y este no supo dar explicaciones de nada y desde ahí no hubo más contacto".
Para finalizar, Fabián Vedia pintó de qué manera quedó la situación hasta ahora. "El 10 de agosto se les envió (a la clínica) un emplazamiento intimándolos a que nos den las cenizas y documentación para saber de qué había fallecido mi abuelo, y recién este martes (15) contestaron que iban a ver cuándo nos iban a dar fecha para la entrega de papeles. Esto se contradice con los dichos de la subdirectora (de la clínica), quien a los medios le ha dicho que siempre ha estado disponible la documentación y el cuerpo. Eso es una gran mentira, porque nos hemos cansado de insistir y no nos han dado nada aún", se quejó Vedia para concluir esta triste tragedia de los tiempos del coronavirus.