La flor de siete hijos (Heptacodium miconioides) es un árbol pequeño que en los meses de calor se viste con un follaje único, flores y una corteza inusual. El espectáculo comienza en primavera, con la aparición de hojas brillantes de color verde esmeralda, y al final del verano, cuando la mayoría de plantas comienza a marchitarse, esta expone su floración, con flores blancas aromáticas que atraen abejas, mariposas y otros polinizadores.
Al marchitarse, las brácteas de este arbusto se tiñen de un rojo brillante, ofreciendo un espectáculo de color durante los meses de otoño. De hecho, en invierno también sigue siendo atractivo, ya que tiene una corteza exfoliante de color canela.
La flor de siete hijos es muy fácil de cuidar, se adapta a diferentes tipos de suelo y condiciones de luz. Además, se puede cultivar en jardines de gran tamaño, o directamente en una maceta en terrazas o balcones, ya que según como se pode se le da forma.
Cuidados y mantenimiento
Según expertos de Verde es vida, el ideal para que este árbol tenga una floración abundante es que disfrute de un sitio con pleno sol o semisombra luminosa. Tolera distintos tipos de luz, pero es prefereible que reciba varias horas de sol directo al día. Como es una planta resistente es capaz de resistir el frío extremo, los vientos e incluso periodos de sequía.
Quienes viven en departamentos con balcones o terrazas, pueden cuidar este árbol de porte mediano en una maceta grande, pero es importante que tenga el tamaño adecuado y suficiente lugar para que desarrolle sus raíces. A su vez, maceta debe tener orificios de drenaje para que no quede el agua acumulada.
El arbusto de los siete hijos no es exigente con el agua, pero agradece una humedad constante, sobre todo en los meses de calor. Se recomienda mantener el sustrato ligeramente húmedo, sin encharcar, con dos o tres riegos por semana en verano, y disminuyendo la frecuencia en otoño e invierno.
Cómo y cuándo podar el árbol de los siete hijos
La poda de esta especie arbórea es sencilla, pero es importante realizarla siguiendo algunas indicaciones. Lo ideal es podar la planta a fines del invierno o comienzos de primavera, cuando no hay peligros de heladas. Lo que se debe hacer es eliminar las ramas secas, débiles o mal orientadas.
Si quieres darle forma, recorta ligeramente las puntas para favorecer una copa equilibrada. En ejemplares jóvenes, se debe guiar el tronco principal para que adopte el porte de árbol, o simplemente puedes dejar que crezca de forma más libre como un arbusto.





