Entre las miles de variedades se destaca el cerezo magenta o Eugenia (Syzygium paniculatum), una planta nativa de Australia. Alcanza fácilmente los cuatro o cinco metros de altura, y tolera diversos ambientes. Como es una especie de hoja perenne tiene gran espesor, tanto en verano como en invierno.
Tiene hojas simples de un color verde oscuro brillante, y produce la floración durante los meses de primavera y verano. Crea racimos de flores blancas y frutos comestibles en forma de bayas de color purpura. Ambas atraen mariposas, abejas, colibríes y otros aves.
Cómo cuidar este árbol
Los expertos de Picture This revelan que el cerezo magenta crece en climas templados, ya que las temperaturas extremadamente bajas y las heladas pueden ocasionar que las ramas se marchiten y se quemen. De hecho, en temperaturas inferiores a -3ºC es posible la muerte total de la planta.
Dejando de lado este detalle, el árbol requiere cuidados mínimos, prospera en ambientes húmedos, y necesita de dos a tres riegos por semana, permitiendo que el suelo se seque ligeramente. Sin embargo, las necesidades de riego pueden variar del verano al invierno.
El cerezo magenta puede ser un arbusto denso o un pequeño árbol con hojas brillantes y bayas atractivas, según las preferencias del jardinero. Lo ideal es podar a principios o finales del invierno, eliminando ramas débiles, dando forma a la planta, y fomentando el crecimiento.
Este árbol puede cultivarse en macetas en caso de no tener un jardín con tierra. Lo ideal es elegir recipientes de entre 30 y 50 litros, con buen drenaje y un sustrato aireado. Es fundamental que la planta se cultive en un sitio donde reciba mucho sol.





