La Patagonia, una de las regiones más prístinas del planeta, compartida entre Chile y Argentina, enfrenta una amenaza silenciosa pero devastadora: las especies invasoras de animales.
Se trata de animales que en algún momento histórico fueron introducidos por el hombre de manera intencional o accidental y están alterando los ecosistemas únicos de esta zona. Existe una especia en particular que se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza.
Ambientalistas y comunidades de ambos países ya han puesto la lupa en la situación de estos animales. La idea es tratar de mermar el impacto que tienen en un entorno natural al cual originalmente no pertenecían. Por ejemplo, causar importantes inundaciones en bosques nativos y otras zonas de la Patagonia de ambos lados de la cordillera.
El castor, de Chile hacia Argentina
En Chile el castor es el principal protagonista de esta crisis ecológica, según definieron los ambientalistas y especialistas en el asunto.
Es que este animal roedor no es natural del lugar, sino que fue introducido en la década de 1940 desde el país de Canadá para fomentar la industria peletera en Tierra del Fuego y encontró en la Patagonia chilena un paraíso sin depredadores naturales.
Se trata de un animal que suele construir represas tras talar árboles. Esto genera un doble efecto ya que también altera los cursos de agua de distintos ríos, lo que ha producido la inundación de inundado bosques y ha destruido hábitats esenciales para aves y mamíferos nativos.
Para tomar un ejemplo, según estudios recientes, en la región chilena de Magallanes se estima que hay más de 100 mil castores, un número alarmante que cruza fronteras hacia Argentina.
De este lado de la montaña, también está el problema. Los castores han avanzado desde el lado chileno hacia Tierra del Fuego argentina, afectando parques nacionales de la Patagonia como el de Ushuaia.






