Además, las proporciones o cantidades de materia orgánica que colocamos en la tierra de las plantas también es muy importante. Esto dependerá del tamaño de la maceta, las necesidades de la especie y la calidad del sustrato. No se trata de poner restos de comida en la tierra por que sí.
En el último tiempo se ha viralizado un truco de jardinería muy curioso que propone colocar sal a la tierra de las plantas. Este alimento, si bien tiene algunos beneficios para las plantas, en exceso puede ser hasta letal. A continuación te explico por qué no deberías colocar sal en tus plantas, y si la colocas cómo debes hacerlo.
Alimentos y plantas: ¿realmente sirve colocar sal en la tierra?
La sal es un alimento empleado en casi todas las recetas de la cocina. Este producto posee propiedades y minerales importantes a la vez que puede ser perjudicial para la salud en ciertos casos.
Lo mismo ocurre con las plantas: poner sal en en la tierra puede ser bueno y malo a la vez.
La sal es un alimento que puede actuar como fertilizante de plantas siempre que el agua de riego no contiene suficientes minerales, particularmente sodio. Sin embargo, se debe colocar en cantidades moderadas y cada cierto tiempo.
Las plantas en general no toleran el exceso de sal en la tierra. Este alimento puede dañar las raíces, deshidratar la planta e incluso matarla. El contacto directo con este alimento desfavorece el crecimiento y salud de la especie.
En algunos casos se recomienda utilizar sal para repeler plagas y mejorar la estructura del suelo, pero son casos muy puntuales y con previo análisis. Es mejor colocar alimentos orgánicos no tan invasivos.
¿Qué alimentos se pueden usar como abono natural de plantas?
Abonar y fertilizar de forma natural siempre es la mejor opción, siempre pensando cuidadosamente qué alimentos vas a colocar y en qué proporción.
Lo recomendable siempre es compostar la tierra, es decir hacer un compost de lombrices donde los restos orgánicos se transforman en abono.
Sino, puedes colocar directamente algunos alimentos a la tierra de tus plantas de interior o jardín, tales como yerba mate, café usado, cáscaras de banana u otras frutas, té y cáscaras de huevo.







