La certificación Passivhaus dejó de ser solo para casas pequeñas: en 2025 aparecieron proyectos de gran altura que prometen reducir drásticamente la demanda energética y las emisiones. Esta ola de eficiencia energética y sostenibilidad redefine el diseño urbano y abre oportunidades para políticas que incentiven la construcción de viviendas de bajo consumo.
Eficiencia energética: cómo la Passivhaus impulsa la sostenibilidad en edificios modernos
La adopción de Passivhaus crece en la arquitectura de rascacielos y viviendas ultra-eficientes marcan un nuevo estándar de eficiencia energética
¿Qué es la Passivhaus y por qué importa la eficiencia energética?
La Passivhaus es un estándar que prioriza aislamiento, hermeticidad, ventilación controlada y diseño solar pasivo para minimizar la demanda de calefacción y refrigeración.
Proyectos certificados muestran reducciones significativas en consumo energético y confort térmico, convirtiéndolos en referentes de eficiencia energética en climas extremos y urbanos.
En 2025 se anunció One Third Avenue, un rascacielos proyectado como uno de los edificios Passivhaus más altos del mundo, con más de 60 pisos y objetivos de emisiones casi nulas; iniciativas similares aparecen en Europa y Estados Unidos, demostrando que la sostenibilidad puede escalar a gran altura.
Estas propuestas combinan materiales de baja huella (CLT, fachadas ventiladas) y sistemas de energía renovable integrados.
Aplicaciones prácticas y consejos para propietarios
- Priorizar diseño pasivo: orientación, sombras y aislamiento.
- Evaluar materiales locales de baja huella (madera estructural, aislantes naturales).
- Incentivos municipales: bonificaciones fiscales o permisos acelerados para proyectos certificados Passivhaus.
- Estas medidas traducen la tendencia global en soluciones concretas para viviendas y edificios.
La llegada de la Passivhaus a proyectos de mayor escala obliga a repensar normativas y financiamiento: la eficiencia y la sostenibilidad dejan de ser lujo para convertirse en necesidad urbana, con impacto directo en la calidad de vida y en la factura energética de las familias latinoamericanas.
Fuentes: ArchDaily e Idealista.






