Hebe Cremades, una científica mendocina que participará activamente en la observación del eclipse solar, respondió algunas preguntas sobre el fenómeno que sucederá el próximo 2 de julio.

-¿Qué representa el eclipse desde la mirada de un científico?

-Para mí este eclipse es particularmente emocionante por dos razones. Principalmente porque hace años que la corona solar es mi principal objeto de estudio. En mi caso, la única forma de observar la corona ha sido siempre a través de imágenes registradas mediante un instrumento llamado coronógrafo. Éste será mi primer eclipse total de sol, y podré ver por primera vez la corona solar de manera natural y no en la pantalla de una computadora. Se han organizado una serie de eventos que atraen a la comunidad científica regional e internacional y estoy involucrada activamente en algunos de ellos, por lo que tendré la chance de observar el fenómeno junto a colegas de todo el mundo en las cercanías de la ciudad de San Juan.

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En Mendoza, el eclipse del 2 de julio podrá verse de manera parcial ya que nuestra provincia queda fuera de la franja de totalidad. Sin embargo, en nuestra provincia, la cobertura del Sol por parte de la Luna será muy importante: el 96% en su momento máximo, a las 17:39 (datos para el gran Mendoza). La hora del primer contacto será a las 16:24 y la puesta de Sol será alrededor de una hora después del máximo, cuando el eclipse parcial aún esté en curso.

-¿Cuál es el instrumento ideal para observarlo?

-Lo más importante a la hora de observar un eclipse de sol es tener en cuenta que nunca se debe mirar al sol de manera directa ya que, por más que la luna tape una porción del mismo, la energía que llega a nuestros ojos puede lastimarlos de manera irreversible. Una de las maneras seguras de observarlo es mediante filtros especiales (por ejemplo Mylar, ISO 12312-2, de soldadura con DIN>14). Otros sistemas de filtrado no son seguros y pueden dañar nuestra retina seriamente: placas radiográficas, vidrios ahumados, negativos de fotografía, diskettes, etc. Otras formas seguras de observar el eclipse son mediante una “cámara oscura”, o mediante una proyección a través de un telescopio o largavistas en una hoja de papel.

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-¿Tiene efectos secundarios un eclipse solar? ¿Es verdad que altera la fauna y la flora del área de influencia?

-Sí, sobre todo en los sitios donde se aprecian como totales. Se han comprobado efectos en el comportamiento de animales y plantas que reaccionan rápidamente ante cambios en la intensidad de la radiación solar. Entre otros, cambian también la temperatura, la dirección y la velocidad de las corrientes de aire. La ionósfera se ve particularmente afectada alterando la propagación de las ondas de radio.

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-El eclipse, ¿es también una oportunidad para estudiar el sol?

-¡Sí, por supuesto! Podemos estudiar la corona solar de manera única ya que durante un eclipse total podemos verla de una manera que no es posible mediante coronógrafos (instrumento para observar la corona solar). Así se aprovecha para realizar detecciones con filtros especiales, para medir por ejemplo en el infrarrojo, en el visible, y su grado de polarización en diversas direcciones. De esta manera se puede caracterizar el plasma coronal, su temperatura, velocidad y composición.

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-¿Alguna iniciativa argentina involucra a este fenómeno astronómico?

-Existen numerosas y diversas actividades que están siendo organizadas en Argentina en relación a este eclipse. Éstas son aglutinadas mediante el sitio web del programa “Totalidad”, desarrollado por la Asociación Argentina de Astronomía. Yo estoy participando en la organización de una reunión científica internacional sobre meteorología del espacio, y también colaboro en un workshop de difusión y enseñanza de la Astronomía, ambos a realizarse en San Juan. Hay además actividades propuestas en varias provincias, particularmente aquellas en las que el eclipse podrá verse como total. También existen proyectos de ciencia ciudadana como el propuesto a través de la aplicación “Eclipse Camera 2019”.

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Hebe Cremades se recibió como Ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones en la Universidad de Mendoza y realizó un doctorado en Física Espacial en el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar de Alemania. Desde entonces, sus temas de investigación se centran en diversos aspectos de las eyecciones coronales de masa. Comenzó su postdoctorado en el Goddard Space Flight Center de la NASA y actualmente se desempeña como investigadora independiente de CONICET en el CEDS, perteneciente a la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Mendoza.