Cerebro

Dormir siesta protege al cerebro de esta importante enfermedad

Las personas que duermen siesta no solo llegan a tener un cerebro más grande, también reducen el riesgo de sufrir ciertas enfermedades

La siesta es elegida por miles de personas que buscan descansar unos minutos durante el día y recuperar energías para seguir con las actividades. Y es que además de ayudarnos a relajarnos, también es sumamente beneficioso para el cerebro.

Según diversos estudios realizados en Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay dormir la siesta diariamente ayuda a prevenir importantes enfermedades que afectan a miles de personas alrededor del mundo.

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Muchos son los estudios que se han realizado hasta el momento sobre el cerebro y la relación que tiene con la siesta. El objetivo de estas investigaciones es descubrir si dormir durante el día trae algún beneficio mayor al cerebro, más allá del descanso que proporciona.

De esta manera, un grupo de científicos dieron a conocer los resultados de diversas investigaciones relacionadas al cerebro. En ellas se descubrió que las personas que disfrutan de la siesta podrían reducir las posibilidades de sufrir demencia protegiéndolo así de esta enfermedad y otras más.

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Cerebro: la investigación que dice que dormir la siesta podría reducir la posibilidad de sufrir demencia

Científicos de la University College de Londres expusieron un estudio donde la neurocientífica y autora principal del comunicado, Valentina Paz, escribe que las personas que duermen la siesta habitualmente tienen cerebros más grandes.

El estudio, publicado en la revista Sleep Health, muestra que los científicos se basaron en los datos de 378.932 personas entre 40 y 69 años y analizaron las secciones del código genético que hacían a estas personas más propensas a dormir la siesta con regularidad.

Luego, compararon la salud cerebral y la cognición de quienes tenían los genes de dormir la siesta y quienes no mediante la aleatorización mendeliana. Este método estadístico ayuda a proporcionar información sobre la relación entre una exposición y un resultado.

Así quedó demostrado que las siestas cortas y diarias pueden ayudar a mantener el volumen del cerebro, algo que se relaciona directamente con funciones cognitivas sanas, el bienestar, con un menor riesgo de sufrir demencia y otras enfermedades.

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