El Ficus es, sin duda, el rey indiscutible de la decoración de interiores. Con su porte elegante y su follaje vibrante, tiene la capacidad de transformar cualquier salón en un oasis urbano. Sin embargo, también es conocido por ser un ejemplar de "carácter difícil".
Sucede que un movimiento en falso o una corriente de aire inoportuna pueden provocar que, en cuestión de días, tu planta comience a desnudarse perdiendo todas sus hojas.
Dónde es mejor ubicar un Ficus dentro de casa
El error más común al colocar un Ficus en casa es subestimar su necesidad de iluminación. Al ser una especie de origen tropical, requiere de una exposición lumínica alta para realizar la fotosíntesis de manera eficiente.
Si los rayos del sol impactan directamente sobre las hojas durante las horas centrales del día (especialmente en verano), estas se quemarán, presentando manchas marrones y secas.
Por ejemplo, el lugar perfecto es a menos de dos metros de una ventana amplia. Las ventanas orientadas al este o al norte suelen proporcionar la luz suave que esta planta adora.
Si tu Ficus está perdiendo hojas verdes y sanas de forma repentina, lo más probable es que esté sufriendo por corrientes de aire. Sucede que esta planta es sensible a los cambios de temperatura.
A diferencia de otras especies que puedes rotar o mover según la temporada, el Ficus es un amante de la rutina. Una vez que encuentres un lugar donde la planta se vea sana, no la muevas. Tener un Ficus espectacular en casa es posible si respetas su necesidad de luz indirecta y, sobre todo, su deseo de estabilidad.
Cómo evitar el estrés hídrico en el Ficus
Para evitar el estrés hídrico y térmico, mantén tu ejemplar alejado de:
- Puertas de entrada que se abren y cierran constantemente.
- Unidades de aire acondicionado o ventiladores directos.
- Radiadores o estufas, que resecan el ambiente y "tuestan" el follaje.






