Es notable la doble moral que manejamos los mendocinos. Quizás sea una misma condición del ser humano o es la gran “nadie resiste un archivo”.
Esta semana media Mendoza, todo San Luis, y medio país, se indignó con los Bazán de Maipú, por “grafitear” piedra laja en el ingreso a La Carolina, en San Luis.
La doble moral aquí se aplica en todo sentido. No está bien lo que hicieron los Bazán, está clarísimo, ¿quién lo duda? La misma doble moral de los Bazán (¿acaso a ellos les gustaría que gente de La Carolina les pintara “La Carolina” en el frente de su casa en Maipú?) se pudo ver en varios perfiles en las redes sociales.
Mucha gente que hace semanas aplaudía que volaban cerros en la Cuesta de los Terneros (San Rafael) para ampliar “un cachito más” una ruta de dos carriles, es la misma que ahora se indignó por lo que hicieron los Bazán que, afortunadamente, se podía arreglar y de hecho ya se arregló. Los cerros dinamitados de un paisaje bellísimo no vuelven más. A eso le llaman progreso y que es necesario por la cantidad de accidentes en la Ruta 188, que une San Rafael con Malargüe. Por supuesto que eran necesarias mejoras, pero, dinamitando los cerros, ¿hay garantías de que no habrá más accidentes?
Es más, no se entiende por qué directamente desde La Carolina no emitieron el mensaje de “esto no se hace, caca nene” con fotos del enchastre y después limpio, en lugar de armar semejante escándalo nacional. Repercusión hubieran tenido igual y hasta daban el ejemplo.
Esa doble moral también la aplicamos para decir que todo grafiti en la ciudad de Mendoza “es arte” o “qué divertida esa frase”. No chicos, los horrores ortográficos en algunos grafitis no son arte, tampoco divertidos, y menos los “honorables” que pintaron antes de conocerse su candidatura a algún puesto político hace 4, 8, 12 y más años… no es arte, afean el Gran Mendoza.
Por supuesto, hay muy lindos murales y lugares apropiados para que grafiteros se diviertan, se inspiren, inspiren a otros, o simplemente te hagan recordar una canción como lo es el Corredor del Oeste en Godoy Cruz por citar alguno positivo. Pero también un ejemplo súper negativo es el barrio Bombal, de Capital, mayormente residencial, todo pintarrajeado, casas y comercios que hacen recordar a la peor época del Bronx neoyorkino… o la cuarta, si es que queda algo no detonado por grafitear en esa zona de Mendoza que en 20 años se convirtió en una zona roja, pero eso, eso es otra historia.
Los Bazán saltaron a la fama, asumieron culpas y prometieron volver para limpiar su enchastre. No pudieron, nos los dejaron siquiera y los crucificamos mientras aplaudimos otras cosas llamándoles “progreso”, como las de este video que en algunos casos es escalofriante y en otros sí puede llamarse "avance".
Sí, los mendocinos y quizás la mayor parte de los seres humanos estamos enfermos de doble moral.




