La Fiesta Nacional de la Vendimia 2009 coronó a Candela Carrasco, una bella rubia de San Martín. Sin embargo, tras el Acto Central y los fuegos artificiales que por ese entonces cerraban la noche, la noticia en Mendoza pasó a ser una mujer policía y una bebé recién nacida que había sido abandonada en las inmediaciones del teatro griego Frank Romero Day.
Vanesa Farías, una auxiliar de la Policía de Mendoza, que como tantos otros efectivos había ido a prestar servicios a la fiesta, se convirtió en una heroína porque ella fue quien amamantó a esa bebé que unos compañeros suyos acababan de encontrar. Hacía cinco meses que esta mujer había dado a luz a Mayra, por eso estaba en condiciones de darle la teta a esa nena que cruelmente había sido dejada entre unos yuyos.
Han pasado diez años de aquel hecho, pero Vanesa lo recuerda “como si hubiese sido ayer” y se sorprende cuando saca la cuenta de que ha transcurrido esta cantidad de tiempo.
“Tengo todo muy claro y siempre me acuerdo de ella”, manifestó sobre esa bebé a la que amamantó y por lo que recibió distintos reconocimientos y distinciones, tanto del Ministerio de Seguridad como de otros organismos gubernamentales y hasta privados.
En todo este tiempo Vanesa no supo nada más de la bebé. La última noticia que tuvo fue tres días después de que la hallaron. “Yo llamaba todos los días al hospital Notti. La encontramos el 8 de marzo (en la madrugada), el martes 10 la fui a ver y el 11, cuando llamé a la tarde, ya me dijeron que la habían dado en adopción. Eso fue lo último que supe”, cuenta Farías sobre cómo fueron esos días entre que la encontraron con sus compañeros hasta que le dijeron que ya no estaba en el hospital.
“Me dijeron que Candelita, porque así le decían, había sido adoptada por una buena familia y que la iban a tener como una reina, nada más”, agregó. “No supe nada más de esa nena”, dice y hace silencio, esperanzada en que algún día el destino o alguna llamada las vuelva a juntar.
A la bebé se la empezó a llamar Candela por la flamante Reina Nacional de la Vendimia. Incluso en el hospital los médicos y las enfermeras le decían Candelita. Pero hoy Vanesa desconoce cuál es su verdadero nombre, aunque piensa que “quizás me la he cruzado en algún lugar”.
Para acentuar esos recuerdos, esta mujer policía tiene una hija de la misma edad que hoy tiene la nena que fue abandonada, por eso es inevitable pensar en lo que puede estar haciendo ahora. “La veo a mi nena de 10 años, que es súper extrovertida y le gusta cantar y bailar y pienso que quizás ella sea igual”, cuenta Vanesa
“Me gustaría volverla a ver, para ver cómo está y cómo vive”, sostiene en forma de deseo y tal vez esperanzada en que algún día pueda cumplirlo.
Sobre lo que sucedió aquella noche de marzo de 2009, tras el Acto Central, Vanesa reconstruye la escena. “La nena estaba en la zona por donde suben los taxis y remises. Fui a un servicio de Vendimia como todos los años, pero jamás imaginé que me iba a pasar eso”, recuerda.
“La encontró un oficial que estaba más adentro, en los cerros. Con otros compañeros la envolvieron en una manta y la subieron a un taxi, pero cuando yo vi la situación le pregunté a uno de mis superiores si le podía dar el pecho, porque en ese momento yo estaba amamantando y como llevaba mucho tiempo de servicio tenía bastante leche. Me dijeron que sí, así que me subí y ahí me la pasaron”, cuenta con frescura, pese a que pasaron diez años.
La bebé había sido parida hacía poco: “Me acuerdo que estaba helada, llena de tierra, pasto y barro. Estaba recién parida”.
Así como se pregunta qué será de la vida de esta nena, también lo hace sobre esa madre que abandonó a su hija recién nacida. “No sé si esa persona tendrá un remordimiento en su conciencia, o se acuerda de la nena como me acuerdo yo”, dijo Vanesa.
Es mamá de tres hijos
En aquel momento Vanesa Farías era mamá de Mayra, que hoy tiene 10 años. Luego tuvo a Julieta (6) y hace tres meses llegó su tercer hijo, Fabricio. Pero siempre recordará que hubo otra persona a la que amamantó y a la que le salvó la vida.
Vanesa cumple servicios en la Comisaría 49 de Rodeo del Medio, a la que se reincorporó este viernes luego de su licencia por maternidad. En el 2009, cuando sucedió este hecho, estaba en la Unidad especial de patrullaje de Maipú.
