Cada 25 de julio, la Iglesia católica celebra a Santiago Apóstol, el patrono de Mendoza. A continuación te recordamos su historia, su oración y su significado.
¿Quién fue Santiago Apóstol?
Santiago fue uno de los doce apóstoles de Jesús y una figura clave en el cristianismo. También es conocido como Santiago de Zebedeo, era hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista.
Junto con su hermano Juan, Santiago formaba parte del círculo más íntimo de discípulos de Jesús. Fue testigo de la Transfiguración en el Monte Tabor y de la oración en el Huerto de los Olivos.
Tras la resurección de Jesús, Santiago se dedicó a predicar el Evangelio. Viajó a la Península Ibérica para difundir el cristianismo. Sin embargo, su final fue muy trágico: fue martirizado en Jerusalén por orden del rey Herodes Agripa I.
El cuerpo de Santiago fue trasladado a Galicia, en España, donde se convirtió en uno de los lugares de peregrinación más importantes del mundo cristiano.
¿Cuál es la oración de Santiago Apóstol?
¡Gran Apóstol Santiago, familiar cercano de nuestro Señor y aún más cercano a Él por lazos espirituales! Al ser llamado por Él entre los primeros discípulos y ser favorecido con Su especial intimidad, tu respondiste con gran generosidad, dejándolo todo para seguirle a la primera llamada. También tuviste el privilegio de ser el primero de los Apóstoles en morir por Él, sellando tu predicación con tu sangre.
Atronador en el entusiasmo en la tierra desde el cielo, te has mostrado defensor de Su Iglesia una y otra vez, apareciendo en el campo de batalla de los Cristianos para derrotar y dispersar a los enemigos de la Cruz, y llevar a los descorazonados Creyentes a la Victoria. Fuerza de los Cristianos, refugio seguro de aquellos que te suplican con confianza, oh, protégenos ahora en los peligros que nos rodean.
Que por tu intercesión, nuestro Señor nos conceda Su Santo Amor, filial temor, justicia, paz y la victoria sobre nuestros adversarios, tanto visibles como invisibles, y sobre todo, que un día nos conceda la felicidad de verlo y tenerlo con nosotros en el cielo, en tu compañía y la de los ángeles y santos para siempre.
Amén.



